DOMINGO V DE PASCUA CICLO B
Domingo 29 de Abril de 2018
REFLEXIÓN
La parábola de la vid y los sarmientos era muy fácil de entender a los seguidores de Jesús ya que Israel era un pueblo agrícola y ganadero. Y hoy para nuestra reflexión podemos resaltar algunas expresiones:
1.- Mi Padre, que es el labrador, poda los sarmientos para que den más fruto.
La tarea de la poda, quitar los sarmientos secos, los brotes inútiles que molestan y no dejan crecer, es absolutamente imprescindible para que haya un crecimiento con fuerza y la vid de fruto abundante.
Jesús dice de sí mismo que es la Vid y que nosotros somos los sarmientos. Por eso también en nosotros es necesario que haya una poda para que demos más y mejores frutos.
++La poda puede venir de nosotros mismos, cuando nos damos cuenta de nuestros defectos y equivocaciones, de las cosas que hacemos mal, de palabras y comportamientos que dañan a los demás, que provocan riñas, enfados, injusticias…y hacemos el esfuerzo de corregirnos, de apartar de nosotros todo eso que no es bueno y que produce malos frutos.
++Puede venir también de los demás, de las personas que nos rodean y que nos quieren y por eso nos corrigen, nos hacen caer en la cuenta de todo lo que hacemos que es feo, que da frutos malos, que perjudica a los demás y con lo que damos mal ejemplo. Correcciones que, aunque nos duelan como puede doler una poda porque es un corte seco, son necesarias para poder mejorar.
++Puede venir también de distintas situaciones de nuestra vida, buenas o malas, que nos hacen caer en la cuenta de que somos desagradecidos, orgullosos, poco humildes, mentirosos, egoístas, poco generosos, poco bondadosos. Que no sabemos disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Situaciones que, si somos capaces de mirarlas con los ojos del Señor, nos sirven siempre para nuestro bien.
El Señor se sirve de todo eso para que podamos mejorar y crecer en todo aquello bueno que nos hace parecidos a Él. Esa es nuestra poda.
2.- Permaneced unidos a Mi… porque separados de Mi no podéis hacer nada.
Igual que el sarmiento no puede dar fruto separado del tronco de la vid, así nosotros no podemos dar frutos separados del Señor. De El recibimos la vida de Dios, la gracia salvadora, la fortaleza, y todo lo que nos hace crecer en el Amor y ser cada día más parecidos a Él.
Y la manera de mantenernos unidos a Él es, principalmente, por la Oración y la Eucaristía. Sin la oración no podemos permanecer en su presencia, apoyarnos en Él en los momentos difíciles, preguntarnos como actuaría El en nuestra situación, y saber que nunca estamos solos porque está siempre a nuestro lado.
Sin la Eucaristía no podemos alimentarnos con su pan, no puede crecer su Vida en nosotros, no podemos parecernos cada vez más a Él ni estar unidos a Él. No podemos recibir la savia que nos hace crecer, que nos mantiene fuertes, que nuestras obras sean las obras que hace a través de nosotros.
Y esas buenas obras nuestras-Suyas son una manera silenciosa pero efectiva de anunciar el Evangelio. Eso es lo que necesitamos: Permanecer unidos a Él.
REFLEXIONEMOS UN MOMENTO
++Pensemos qué es lo que hace falta podar en nuestra vida
++Hagamos el compromiso de mantenernos siempre unidos al Señor

