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Territorio parroquial

Aunque en la parroquia atendemos a cualquiera que se acerque, para algunos asuntos legales (como el expediente matrimonial) conviene saber que la circunscripción parroquial comprende el territorio ubicado entre las calles Blasco Ibáñez (al norte) y Ernesto Ferrer (al sur) y entre Cardenal Benlloch (al este) y Suecia (al oeste).

 

Territorio parroquial

Biografía de San Leandro

San Leandro de Sevilla
Obispo, Doctor de la Iglesia y Padre de la Iglesia (c.534-600)

Primeros años y contexto familiar
Leandro nació en Cartagena alrededor del año 534 ó 535 en el seno de una devota familia hispanorromana católica. Sus padres fueron Severiano, un noble que ocupó un alto cargo en la administración bizantina de Cartagena, y su madre, posiblemente llamada Turtur o Túrtura. Tuvo tres hermanos menores que también alcanzaron la santidad: Fulgencio, futuro obispo de Écija; Isidoro, que le sucedería como obispo de Sevilla y sería nombrado Doctor de la Iglesia; y Florentina, que llegaría a ser abadesa de un monasterio de vírgenes.

Durante la infancia de Leandro, se produjo una convulsa situación política en Cartagena, plaza disputada entre visigodos y bizantinos. Alrededor del año 554, cuando aún era adolescente, la familia se vio obligada a abandonar su ciudad natal, probablemente a causa de estas turbulencias bélicas y la invasión bizantina del sureste hispano. Se establecieron en Sevilla, importante centro cultural y religioso de la Bética. Allí, los cuatro hermanos recibirían una esmerada educación clásica y cristiana. Sin embargo, al poco tiempo los padres murieron prematuramente, quedando Leandro, como hermano mayor, al cuidado de sus hermanos pequeños.

Vocación monástica y ordenación episcopal
Sintiéndose llamado a la vida consagrada, Leandro ingresó en un monasterio, donde se formó intelectual y espiritualmente. Pronto destacó por su erudición, elocuencia y virtud. Su fama y valía hicieron que fuera elegido obispo metropolitano de Sevilla entre los años 577 y 578, en tiempos del rey visigodo Leovigildo.

Por entonces, la monarquía y nobleza visigodas eran arrianas, mientras que la mayoría hispanorromana profesaba el catolicismo. Leovigildo, ferviente arriano, emprendió una dura persecución contra los católicos, intentando imponer la unidad religiosa bajo el arrianismo. En este contexto, Hermenegildo, hijo del rey, contrae matrimonio con la princesa franca Ingundis, católica. Bajo el influjo de su esposa y de Leandro, el príncipe se convierte al catolicismo en 579.

Esto desencadenó un grave conflicto con su padre Leovigildo. Apoyado por Leandro y un sector de la nobleza hispanorromana, Hermenegildo se rebela contra el rey en 580, en una insurrección de marcado carácter religioso. El obispo hispalense se implica de lleno en esta causa, lo que le supondrá ser desterrado de su sede episcopal durante varios años a partir de 580-581.

Exilio en Bizancio
Leandro pasa su exilio en Constantinopla, capital del Imperio Bizantino, entre 580 y 582 aproximadamente. Allí entablará una profunda y fecunda amistad con el futuro papa Gregorio Magno, por entonces apocrisiario (legado) papal en la corte imperial. Ambos compartían inquietudes intelectuales y espirituales. Esta relación influirá notablemente en el pensamiento teológico, bíblico y monástico de Leandro.

Gregorio Magno le dedicará más tarde sus famosos Moralia in Iob, exégesis moral del libro bíblico de Job, obra que escribió animado por las peticiones de Leandro. También mantendrán una interesante correspondencia epistolar sobre temas como el bautismo o el temor a la muerte. Al final de su vida, en reconocimiento a sus méritos, Gregorio otorgará a Leandro la distinción del palio, ornamento litúrgico símbolo de especial comunión con la sede romana.

Mientras tanto, en Hispania, el rey Leovigildo logra sofocar la rebelión de Hermenegildo, que es capturado en 584 y ejecutado al año siguiente. Pero su heroica muerte como mártir a manos de su propio padre causa una honda impresión en la familia real y en todo el reino.

Conversión de los visigodos
Tras casi 8 años fuera de su sede, Leandro puede regresar a Sevilla hacia 586, luego de la muerte de Leovigildo. Cuenta la tradición que el monarca en su lecho de muerte encomendó a Leandro el cuidado pastoral de su otro hijo, Recaredo, pese a las desavenencias que habían mantenido.

Cuando Recaredo accede al trono en 586, muy influenciado por el obispo hispalense, da un giro copernicano a la política religiosa del reino. Convoca el trascendental III Concilio de Toledo en 589. En él, el rey abjura solemnemente del arrianismo y abraza la fe católica, a la que se adhiere la nobleza goda allí reunida. Se consuma así oficialmente la conversión del pueblo visigodo al catolicismo niceno.

Leandro es la figura estelar de este crucial concilio, refrendando la conversión real con todo el peso de su autoridad episcopal y prestigio personal. Su magnífica homilía De triumpho Ecclesiae ob conversionem Gothorum (Sobre el triunfo de la Iglesia por la conversión de los godos), pronunciada en la solemne ceremonia conclusiva, constituye la mejor expresión de la trascendencia histórica del acontecimiento. La unidad católica sellada en Toledo supondrá un hito decisivo en la integración entre godos e hispanorromanos y en la posterior configuración nacional.

Escritos
Aparte de la citada homilía, la obra literaria conservada de Leandro no es muy extensa, pero sí de notable enjundia. Destaca su ascético tratado De institutione virginum et contemptu mundi (Sobre la instrucción de las vírgenes y el desprecio del mundo), dirigido a su hermana Florentina. Escrito en forma de carta hacia 579, desarrolla consejos y normas sobre la virginidad consagrada y la vida monástica femenina. Demuestra un profundo conocimiento de los Padres de la Iglesia, especialmente de San Agustín.

Se le atribuyen también otros escritos hoy perdidos, como dos libros contra la herejía arriana, otra obra sobre la controversia arriana destinada a Gregorio Magno, una explicación del salmo 118 y numerosas cartas. Según Isidoro, fue un prolífico autor de “incontables escritos”.

Últimos años
Leandro rigió la diócesis hispalense durante más de dos décadas, hasta su muerte acaecida el 13 de marzo del año 600 ó 601. Fue sucedido en la cátedra episcopal por su hermano Isidoro.

La tradicional semblanza isidoriana en De viris illustribus lo presenta como varón de fe inquebrantable, ingenio penetrante, fluido en palabras, eximio en el gobierno y sobresaliente en misericordia y limosnas. Es venerado como santo por la Iglesia católica, que fijó su memoria el 13 de marzo. En el santoral propio de España su fiesta se celebra el 27 de febrero, por estar la fecha del 13 de marzo ocupada por San Rodrigo.

Importancia
San Leandro es reconocido como Padre de la Iglesia, uno de los cuatro Padres visigóticos junto a San Isidoro de Sevilla, San Fructuoso de Braga y San Ildefonso de Toledo. Su figura emerge como cabeza visible del catolicismo hispano en el momento crucial de la conversión de los visigodos.

Ejerció un rol protagonista en este proceso, tanto en el plano pastoral como político. Fue incansable adalid de la ortodoxia católica frente al arrianismo, pagando con el destierro su compromiso. Hizo de puente entre la Iglesia hispánica y Roma. Sentó cátedra teológica y espiritual con sus sermones y tratados. Promovió la vida monástica. Su legado sería fecundamente continuado por su hermano San Isidoro, el gran Padre visigodo.

San Leandro brilla como modelo de obispo entregado sin reservas al servicio de su grey, valiente hasta el heroísmo en defender la verdad, sabio y elocuente maestro, padre de los pobres, promotor de la vida consagrada. Pastor magnánimo y prudente, supo estar a la altura de una encrucijada epocal en la conformación de la identidad hispánica. Con razón es uno de los santos más venerados de Sevilla, que lo cuenta entre sus hijos más preclaros.

Nuestra parroquia tiene el honor de estar bajo el patrocinio de tan egregia figura, luminaria de la Iglesia y de España. Su ejemplo preclaro de santidad y su poderosa intercesión siguen inspirando y protegiendo la misión de esta comunidad que peregrina tras sus huellas.

Nuevo Templo

Desde los mismos inicios de la parroquia se ha anhelado un espacio mayor y con mejores condiciones que el actual templo. Con la ayuda de San José se pudo adquirir en 2022 el local adyacente a la parroquia. En este momento se están presentando distintos proyectos arquitectónicos para adecuar dicha nave para el uso parroquial.

 

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