DOMINGO V DE CUARESMA CICLO A
Domingo 2 de Abril de 2017
REFLEXIÓN
1.-La muerte y la resurrección de Lázaro es un acontecimiento que Jesús quiere aprovechar para
-Enseñar a sus discípulos que El es la resurrección y la vida
-Que nuestra vida tiene un comienzo pero que estamos destinados a ser eternos
-Para hacernos entender que El nos habla de una vida que no es la del cuerpo.
Todos estamos agarrados a esta vida y nos cuesta aceptar la muerte. Sentimos el desgarro y la conmoción de la muerte de nuestros seres queridos; nos preocupa cómo será nuestra muerte; pero sobre todo olvidamos que hemos sido creados para vivir eternamente con Dios y que nuestro paso por la tierra es solamente la primera etapa de nuestra vida.
Por eso Jesús les dice a las hermanas de Lázaro: “Yo soy la resurrección y la vida… ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? ¿No crees que vivirás para siempre?
2.- Por el sacramento del Bautismo hemos participado de esa Vida Dios que es eterna. Una Vida que hemos de cuidar, hacer crecer, hacer que dé frutos. Una Vida que por nuestros pecados se va debilitando y va muriendo.
Va muriendo porque buscamos la felicidad en cosas que no son Dios y a las que damos demasiada importancia. Va muriendo por nuestro orgullo, nuestro egoísmo, nuestra pereza, nuestra falta de amor. Necesitamos resucitar, necesitamos el perdón y la misericordia de Dios, necesitamos del sacramento del perdón y del sacramento de la Vida que es la Eucaristía.
El verdadero fruto de la Cuaresma es renovar nuestra fe en la resurrección de Jesús y el ir resucitando poco a poco aprovechando todas las ocasiones que Jesús nos da para encontrarnos con El y llenarnos de su amor.
Estamos terminando la Cuaresma y el próximo domingo es ya domingo de Ramos. Quizá sea bueno que nos preguntemos si el Señor se siente defraudado y decepcionado de nosotros porque no hemos sabido aprovechar este tiempo de gracia y de resurrección. Quizá el Señor llora por nosotros, como lloró ante la muerte de Lázaro, a causa de nuestro desamor y por no habernos acercarnos a El.
3.- Pensémoslo un momento ante el Señor, pero sobre todo pensémoslo durante toda esta semana que es la última cuaresma para poder celebrar la Resurrección de Jesús habiendo también resucitado nosotros.

