Retiro de Adviento 2025

La parroquia de San Leandro organiza un retiro para redescubrir el sentido del Adviento

La parroquia vivió este sábado 13 de diciembre un retiro espiritual centrado en el Adviento como tiempo de pausa, escucha y preparación interior, en contraste con la aceleración constante de la vida cotidiana. “Uno de los problemas de nuestro tiempo es la velocidad”, empezaba diciendo Joaquín Mestre, párroco de San Leandro. “Vivimos deprisa para todo: para trabajar, consumir, comunicarnos e incluso para celebrar los sacramentos”, señaló, alertando de que esta prisa constante dificulta la capacidad de asombro y de escucha. Frente a ello, el retiro propuso recuperar el silencio, la lentitud y la oración compartida como caminos para reencontrarse con lo esencial. A lo largo de la mañana, se propuso a los asistentes “huir, callar y aquietarse”, una antigua consigna de la Iglesia que no implica escapar del mundo, sino aprender a tomar distancia para recuperar con el Señor la paz interior.

El retiro comenzó con el rezo de laudes y el oficio de lectura en el templo. “Los laudes son la oración de la sorpresa, de la persona que se despierta por la mañana y es capaz de ver el mundo con los ojos de Jesús”, explicaba el párroco. 

El Adviento fue presentado no solo como una preparación para la Navidad, sino como un tiempo para sentirse parte de una historia más amplia: la de toda la humanidad. “No esperamos que Jesús nazca, porque ya ha nacido; esperamos que venga a nosotros y a todos, ya que Jesús dice que Él ha venido para que no se pierda ninguno. Dios piensa que vale la pena entregar a su Hijo para salvarnos”, afirmó el sacerdote, insistiendo en que la fe cristiana no es un camino individual, sino una experiencia comunitaria llamada a abrazar a todos. Mirar a cada persona como la mira Cristo. El Adviento es un tiempo de recibir, de dejar que Dios llegue a nosotros.

Tras un momento de café y convivencia, se dedicó un tiempo especial a la meditación del Benedictus y el Magnificat, presentados como oraciones que acompañan el inicio y el final del día del cristiano. “Son oraciones que nos enseñan a vivir desde la sorpresa y el agradecimiento”, reconociendo la acción de Dios en la historia personal y colectiva. A través de su lectura y reflexión, se invitó a los participantes a aprender a bendecir incluso en medio de la incertidumbre, descubriendo que la fe no se apoya solo en lo que se entiende o se controla, sino en la confianza y la alabanza.

Esa dimensión comunitaria también se hizo visible en la adoración en silencio con el Santísimo expuesto, vivida de manera conjunta por los asistentes, y que culminó con una bendición final. “Cada uno, en silencio, que se ponga delante del Señor, que le acompañe este tiempo, que le pida que cure su corazón, que mire a la Virgen, que mire a Juan Bautista, que ha nacido para preparar el camino del Señor y que rece también por todas las personas que necesitan esperanza. Cuando rezamos juntos se hace más visible el cuerpo de Cristo, el modo de representar lo que es la vida del cielo en la tierra es la comunión de la Iglesia”, recordó el párroco, destacando que la oración compartida tiene una gracia especial.

Entre los asistentes al retiro se encontraba Álvaro, un joven de 26 años, que explicó que decidió asistir al retiro como una forma de “parar de manera activa. Siento que el mundo va demasiado rápido y que intento comérmelo todo, pero al final es el mundo el que me termina comiendo a mí”, confesó. Para él, el retiro fue una oportunidad de vivir el Adviento “volviendo al origen” y acompañado por otros. “Al Cielo no se va en moto, se va en bus”, citaba para explicar que la fe se vive mejor cuando se comparte. Por su parte, Alicia, otra feligresa, afirmaba que “este retiro ha sido un tiempo precioso de recogimiento, oración y cercanía al Señor que nos ha servido para detenernos en nuestra rutina diaria y agradecer a Dios todo el bien que tenemos”.

El retiro concluyó dejando entre los asistentes una invitación clara: detenerse, dejarse sorprender y vivir la fe como parte de una comunidad que reza unida y, por ello, permanece unida.

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