DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS
Domingo 2 de Noviembre de 2014
REFLEXIÓN
1.- Coincide este domingo con la Conmemoración de todos los fieles Difuntos y recordamos especialmente a nuestros familiares y amigos con emoción y con añoranza, pero también con alegría y esperanza.
Como somos humanos sentimos en nuestro corazón el vacío de su ausencia. Pero como también somos cristianos, con la alegría y esperanza porque creemos en lo que Jesús nos dice en el Evangelio que hemos escuchado: “Me voy a prepararos sitio para que donde estoy Yo estéis también vosotros”.
Por eso nos dice S. Pablo que no quiere que vivamos con tristeza y sin esperanza como los paganos, porque sabemos y creemos que un día todos nos encontraremos en la casa del Padre, en las estancias que Él nos ha preparado.
2.- Por otra parte no podemos olvidar que somos nosotros quienes hemos quedado aquí en la tierra, y Jesús nos recuerda que para llegar a la casa del Padre Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
En muchos momentos no sabemos qué hacer ni por dónde ir, y el Señor nos pide que le sigamos paso a paso poniendo en sus huellas nuestros pies para no perdernos, aunque a veces nos sorprenda el camino por el que Él nos lleva, o nos resulte especialmente duro. Pero sólo así estaremos seguros de que vamos avanzando, aunque sea despacio, por el camino que nos lleva a la Vida.
3.- Para ello hemos de tener siempre nuestros ojos puestos en el Señor; caminar hacia Él y confiar en Él, no sólo en los momentos difíciles, sino siempre, todos los días, en cada momento, para poder caminar con seguridad y sin miedo.
Al comienzo de este pasaje del Evangelio que hemos leído hoy, Jesús nos dice: “No tengáis miedo, no perdáis la calma. Creed en Dios y creed también en mí”.
Fiémonos del Señor. Pidamos por todos nuestros difuntos y pidamos que sean ellos quienes nos cuiden desde el cielo. Pero sobre todo pidamos al Señor que no nos apartemos nunca de Él mientras caminamos en la tierra.

