Viacrucis meditado en clave conyugal

El pasado sábado 29 de marzo, la parroquia de San Leandro vivió un emotivo Viacrucis por la calle, meditado en clave conyugal. Más de 50 feligreses se unieron en oración, ofreciendo este viacrucis especialmente por los matrimonios de nuestra parroquia.

La jornada comenzó a las 9:00 h en el templo con la primera estación y, desde allí, recorrimos la demarcación parroquial, llevando la oración a nuestras calles y presentando a Dios nuestras familias.

Cada estación estuvo marcada por meditaciones inspiradas en la Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II, que nos recuerda que el amor conyugal es un reflejo del amor divino de la santísima trinidad y un camino de santificación.

A lo largo del recorrido, meditamos cómo el Viacrucis nos invita a acompañar espiritualmente a Jesús en su camino hacia el Calvario, recordando su entrega y amor en cada estación. Desde la caída de Jesús bajo el peso de la cruz, que nos recuerda la fragilidad y el cansancio en la vida matrimonial, hasta el encuentro con Verónica, que nos invita a valorar los pequeños gestos de amor y ternura en la vida del matrimonio.

La cruz de Cristo nos muestra que el cuerpo no es solo materia, sino un medio para amar y entregarse. Jesús aceptó el sufrimiento y la humillación, ofreciendo su vida por amor en respuesta a la voluntad del Padre. De la misma manera, en el matrimonio hay momentos de dificultad, pero el amor y la entrega mutua nos fortalecen. El matrimonio es un llamado a la donación total, a vivir el amor como un camino de sacrificio y entrega generosa, confiando en que la cruz no es el final, sino el paso hacia la resurrección.

Al finalizar el recorrido, nos reunimos en los locales parroquiales para compartir un momento fraterno con café y bizcocho, fortaleciendo así los lazos comunitarios y renovando el compromiso de vivir el amor en familia como testimonio de fe.

“El amor humano en el plan de Dios es camino de santificación” (San Juan Pablo II).

Que esta experiencia nos ayude a redescubrir la belleza del matrimonio como un camino de amor y entrega, siguiendo el ejemplo de Cristo, que nos amó hasta el extremo.

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