DOMINGO DE PENECOSTES CICLO A
Domingo 4 de Junio de 217
REFLEXIÓN
1.- Celebramos hoy que Jesús cumple la promesa que los discípulos esperaban con expectación, aunque no sabían qué era.
Recibir el Espíritu Santo fue para ellos una experiencia tan nueva y tan intensa que sólo supieron contarla diciendo que
*Era como un terremoto, como un viento recio, fuerte, que todo lo arrastra.
*Como llamas de fuego que hace arder su corazón con un fuego que no sólo no se apaga sino que aumenta continuamente.
*Fue como una luz que les hizo entender las Escrituras, una fortaleza que les hizo perder el miedo y les empujó a abrir las puertas de donde estaban encerrados y comenzar a hablar de Jesús a cuantos estaban contemplando ese acontecimiento ruidoso y espléndido que nadie entendía.
*Todos entendían lo que decían aunque eran de países y lenguas tan distinta.
Y entendieron también entonces el mandato de Jesús: “Haced discípulos de todos los países; Bautizad; perdonad los pecados”
2.- Hoy nosotros, la Iglesia, el mundo… necesitamos un nuevo Pentecostés:
*Necesitamos un viento recio que arrastre todo lo viejo y caduco, todo lo inútil y limpie nuestro corazón, nuestras instituciones, nuestro mundo contaminado y sucio por el egoísmo, las ambiciones, la violencia, la mentira, la falta de respeto a la dignidad de las personas.
*Desplegar las velas del barco de nuestra vida, de la Iglesia, de nuestra sociedad para que empujados por el viento fuete del Espíritu avancemos con decisión y sin pausas en la construcción de un mundo nuevo, de una Iglesia renovada y transparente, de una humanidad absolutamente nueva según el corazón de Dios.
*Necesitamos un fuego que haga arder nuestro corazón en el Amor d Dios par amar apasionadamente a todos con el mismo Amor con que Dios ama.
*Necesitamos Sabiduría para que podamos descubrir cuál es la Voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada.
*Necesitamos descubrir cuáles son los Dones que hemos recibido y que están destinados a dar gloria a Dios y ponerlos al servicio del bien común.
*Necesitamos Fortaleza para hacer frente a todo lo que quiere alejarnos de Dios y a los obstáculos presentes en nuestra sociedad que impiden que nuestro mundo cambie y se vaya construyendo el Reino de Dios.
Pidamos al Seño que vuelve a enviar su Espíritu sobre nosotros, sobre la Iglesia y sobre nuestro mundo para que se renueven nuestras vidas y se renueve la faz de la tierra.

