DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 9 de Febrero de 2020
REFLEXIÓN
1.- De nuevo el Evangelio nos pide que nosotros, como Jesús, seamos Luz en el mundo y añade que también hemos de ser sal.
Para entender bien de qué manera hemos de ser Luz, os pido que nos fijemos en una vela:
++Tiene una buena mecha en el centro que está envuelta de cera auténtica. Sólo entonces estará en condiciones de arder bien, de dar mucha luz. Encendemos la vela y poco a poco se va desgastando, consumiendo a la vez que va ardiendo y dando luz en su entorno.
++Nosotros hemos de ser como la vela:
+Jesús tiene que ser el centro de nuestra vida, pero no como una mecha débil y finita sino como una mecha de calidad. Ha de ser nuestro centro de verdad de modo que mantengamos una profunda y auténtica relación con Él mediante la oración, la escucha atenta de su Palabra, la práctica de los sacramentos especialmente la Eucaristía y la Penitencia.
+Hemos de estar envueltos de la cera de calidad de una vida sincera y coherente de modo que manifestemos esa relación íntima con Dios, su Amor, su bondad y su misericordia a través de nuestras obras.
Y lo hemos de hacer gastándonos y desgastando nuestra vida, con esfuerzo, sacrificio, renuncias, generosidad y siempre con una sonrisa, renunciando a nuestros gustos, nuestros planes y deseos, para estar siempre disponibles a servir a los demás y a cuantos necesiten de nosotros.
2.- Fijémonos en la sal:
++Para dar sabor la sal ha de estar en los alimentos en su justa medida; ni demasiada ni en poca cantidad. Se diluye y se hace invisible, pero su ausencia y su presencia se nota mucho. Es necesaria para que los alimentos no se estropeen, y en exceso produce disgusto y mal sabor.
++Nosotros hemos de ser como la sal:
+Nuestras palabras y nuestro ejemplo deben estar siempre presentes para dar sabor de Dios a nuestra vida y a la vida de los demás; dar el sabor de la bondad, de la alegría, de la esperanza. Pero si ese sabor está presente en exceso puede convertirse en empalagoso, pesado, inoportuno y quizá convertirse en poco deseado. Ha de estar presente en su justa medida para que no sea rechazado ni excluido.
+Hemos de ser sencillos y humildes como la sal. Hacer las cosas sin buscar protagonismos, pasando desapercibidos, pero que se note la bondad y la calidez de nuestra presencia y también se eche de menos nuestra actitud de servicio a todos y en todo momento, realizados con la sonrisa de quienes ponen el corazón en todo lo que hacen.
3.- Hoy es la Jornada de oración y lucha contra el hambre. También es esa una ocasión en la que podemos ser Luz y Sal.
++Luz al sentirnos interrogados y comprometidos en gestos de austeridad que nos lleven a ser generosos y quizá colaboradores en todo aquello que puede promover y hacer realidad los proyectos que hagan posible que tanta gente que muere de hambre, que carece de medios para vivir dignamente: Trabajo, vivienda, educación, sanidad, apoyo nacional e internacional, puedan encontrar un camino de promoción y de vida digna.
++Y podemos ser Sal si lo hacemos con humildad y generosidad, sin publicitar nuestras acciones y nuestras limosnas, pero dando sabor de Dios y regalando Amor de verdad.

