La Semana Santa en nuestra parroquia de San Leandro se vivió con intensidad, recogimiento y una gran participación de los feligreses en todas las celebraciones. Durante estos días santos, el templo se convirtió en un verdadero espacio de encuentro con el Señor, acompañándolo en su Pasión, Muerte y Resurrección, y fortaleciendo nuestros lazos como comunidad.
El Jueves Santo comenzamos el Triduo Pascual con la Misa de la Cena del Señor a las 19:30 h, conmemorado el gesto del lavatorio de los pies y el mandamiento nuevo del amor. Más tarde, a las 22:30 h, vivimos un profundo momento de intimidad con Jesús en la Hora Santa, acompañándolo en su agonía en Getsemaní.
El Viernes Santo iniciamos el día con la oración de Laudes a las 10:30 h y, una hora más tarde, recorremos espiritualmente el camino de Cristo en el Viacrucis. Para ello, comenzamos dentro del templo y posteriormente, fuimos siguiendo las 14 estaciones caminando por las calles del barrio, para finalizar la última, de nuevo dentro del templo. Por la tarde, a las 17:00 h, celebramos los Oficios de la Pasión del Señor, con la adoración de la Cruz, en un ambiente de profundo silencio y reverencia. Como cierre del día, compartimos juntos la película “Risen” en los locales parroquiales, una forma de seguir contemplando la Pasión desde una mirada de fe.
El Sábado Santo, día de espera y esperanza, volvimos a reunirnos por la mañana para rezar Laudes. Por la noche, a las 22:00 h, celebramos con gozo la Vigilia Pascual, la gran fiesta de la fe cristiana, en la que renovamos nuestras promesas bautismales y celebramos la Resurrección de Cristo. Tras la Vigilia, compartimos la alegría pascual con una cena fraterna en los locales parroquiales, celebrando como una verdadera familia.
Finalmente, el Domingo de Pascua vivimos con júbilo las misas de Resurrección en los horarios habituales de domingo, proclamando que Cristo vive y que su victoria sobre la muerte es también nuestra esperanza.
“La Pascua del Señor nos renueva en la esperanza y nos impulsa a vivir con alegría el Evangelio del amor.”
Damos gracias a Dios por tantos momentos compartidos, por la entrega de los voluntarios y por la fe vivida en comunidad. ¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado! ¡Aleluya!





























