TRINIDAD

DOMINGO DE LA STMA. TRINIDAD

Domingo 6 de Junio de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Todas las personas nos preguntamos quién es y cómo es Dios. Tenemos la necesidad de conocerle, pero nunca encontraremos una respuesta satisfactoria porque Dios es mucho más que nosotros y está mucho más allá de nuestras capacidades.

          Todo lo que sabemos de Él es lo que Él mismo nos ha dado a conocer, lo que Él nos ha desvelado de su misterio.

          2.- En primer lugar, se nos ha dado a conocer como Creador y dador de vida de todo cuanto existe, incluso de nosotros. Y, además, respecto a nosotros, como un Padre Bueno que nos ama sin límites, que se preocupa de nosotros, nos cuida, nos ayuda, está pendiente de todo cuando necesitamos, y está dispuesto a perdonar nuestros errores siempre que los reconocemos porque su misericordia no tiene límites.

          Podemos relacionarnos con Él como los hijos con su padre, con confianza absoluta porque nos conoce y sabe cómo somos.

          3.- Para que conociéramos su amor se hizo uno de nosotros en la persona de Jesús de Nazaret, usó nuestro lenguaje para que entendiéramos sus enseñanzas, lo que nos ofrece y como quiere que vivamos para ser felices.

          Toda su vida fue un continuo acto de amor manifestado en acciones concretas (consolando a los tristes, curando enfermos, resucitando a los muertos…) para que nos diéramos cuenta que quiere nuestro bien y nuestra felicidad, hasta el extremo de entregar su vida por nosotros, perdonando a quienes le ajusticiaron y dándonos a entender que comprende muy bien todos nuestros sufrimientos.

          Jesús resucitó, venció el pecado y la muerte ofreciéndonos la posibilidad de recuperar cuanto hemos perdido por el pecado. Se hizo nuestro hermano y nuestro compañero de camino.

          4.- Jesús prometió no dejarnos nunca solos, estar a nuestro lado todos los días hasta el fin del mundo, y para eso envió el Espíritu Santo, su presencia amorosa que nos envuelve, nos llena de sabiduría y fortaleza, nos guía por el buen camino, nos acompaña siempre y llena nuestra vida de alegría y esperanza.

          5.- Este es el Dios en quien creemos. Esta es nuestra fe que proclamamos constantemente sin prestar mucha atención: Comenzamos el día, nuestra oración, cada celebración… en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Terminamos dando Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y así en cada Sacramento, en cada Bendición….

          Nuestra relación con Él podemos tenerla de distintas maneras, según la imagen suya que más nos atraiga, pero siempre desde la seguridad de que ese es el Dios que nos ama y el Dios en quien creemos.

          6.- Aprovechemos la celebración de hoy para pedir al Señor que aumente nuestra fe, démosle gracias porque pone tanto de su parte para estar cerca de nosotros y celebremos la Eucaristía para su gloria y su alabanza.

Scroll al inicio