DOMINGO II DE CUARESMA CICLO B
Domingo 25 de Febrero de 2018
REFLEXIÓN
1.- A medida que Jesús va dándose a conocer por su predicación y sus obras, van apareciendo no sólo sus discípulos y sus seguidores sino también sus enemigos.
Ante esa situación quiere fortalecer la fe de sus discípulos y, acompañado de sus tres amigos más íntimos, sube a un monte alto, se transfigura manifestando toda la gloria de su resurrección y la voz del Padre les invita a escuchar a su Hijo amado.
2.-Transfigurarnos, purificarnos, transformarnos y participar de la resurrección de Jesús es el objetivo de la Cuaresma. Para ir avanzando en ese camino, este pasaje del Evangelio nos recuerda que para ello necesitamos:
**Subir a un monte alto. Esta imagen nos hace pensar en la necesidad del esfuerzo de caminar, de subir a pesar de las dificultades, el cansancio, las fatigas, y quizá también el desánimo. Pero sin olvidar que sólo si somos constantes podremos llegar a la cumbre, al momento y al lugar de nuestro encuentro con Dios.
** Necesitamos el silencio para escuchar con atención lo que nos dice su Hijo Amado. Escuchar y leer con atención la Palabra de Dios, especialmente el Evangelio. Meditarlo y reflexionarlo para darnos cuenta de lo que Jesús nos dice y nos pide que hagamos para parecernos a Él, vivir como Él vivió, comportarnos como Él lo hizo.
**Sentirnos especialmente privilegiados de compartir la intimidad de Jesús como los discípulos, también hará que podamos decir: ¡Qué bien estamos aquí!
3.- Contemplar y vivir la transfiguración de Jesús y de nosotros, no es suficiente. Es preciso bajar del monte, como los discípulos; no quedarnos encerrados en nosotros mismos con el comportamiento y la situación de mayor comodidad, sino volver a la vida diaria, caminar junto a Jesús y convertirnos así en testigos de la resurrección, en ejemplos con nuestra vida, en evangelizadores y anunciadores de lo que Dios hace en nosotros y puede hacer con todos si dejamos que nos llene de su presencia y de su salvación.
4.- El Padre también nos llama a nosotros sus hijos amados y predilectos para que sepamos que nos ama sin límites, que hemos de apoyarnos en Él, encontrar en Él nuestra fortaleza, y confiar que nunca nos deja solos especialmente en los momentos de mayor dificultad. Y ser signos de esperanza en muchas situaciones en las que vivimos.
REFLEXIONEMOS UN MOMENTO y pidámosle
**Que seamos constantes en el esfuerzo de ir caminando hacia nuestra transfiguración
**Que nos apoyemos en Él y no perdamos los ánimos en los momentos de mayor dificultad

