TRANSFIGURADOS

DOMINGO II DE CUARESMA CICLO A

Domingo 12 de Marzo de 2017

REFLEXIÓN

         1.- Los discípulos de Jesús estaban asustados y preocupados no sólo por el ambiente en contra de Jesús que se estaba creando sino también porque El había dicho muchas veces que  tenía que sufrir mucho , ser apaleado, azotado, crucificado…

         Todo eso les hacía dudar de Jesús y de sus promesas.

         La transfiguración fue un regalo que les sirvió para fortalecer la fe haciéndoles ver y experimentar cuál iba a ser el final de la vida y la de todos los creyentes: el triunfo  sobre el pecado y la muerte y la plena participación de la vida de Dios.

 

         2.- Nosotros hemos de fijarnos en la transfiguración de Jesús para no olvidar hacia donde nos encaminamos y cuál ha de ser la meta y el final de nuestra vida.

         Todo el esfuerzo que hacemos en Cuaresma está encaminado a llegar a esa meta y que nuestra vida, transfigurada, luminosa y brillante ilumine nuestro entorno con la Luz de  Jesús resucitado.

         Necesitamos PURIFICAR NUESTRA MENTE alejando todo pensamiento sucio, oscuro, lleno de malas intenciones y deseos… Una mente oscura contamina todo su entorno y lo llena de tristeza.

         Es necesario también PURIFICAR NUESTRO CORAZÓN. La oscuridad de la mente llega a lo más hondo de nosotros y nos hace vivir en el desamor, el egoísmo, la avaricia, el orgullo, el rencor, el deseo de venganza, el deseo de estar por encima de los demás, la envidia…

         Sólo si nuestra mente y nuestro corazón se purifican y se transfiguran, SE PURIFICARAN NUESTRAS OBRAS, podremos comportarnos de otra manera y brillar con la misma fuerza de la Luz que envolvía a Jesús.

 

         3.- Para llegar a esa purificación y transfiguración necesitamos:

*LA ORACIÓN para darnos cuenta qué cosas oscurecen nuestro corazón y darnos cuenta de lo que Jesús nos pide.

*EL ARREPENTIMIENTO Y LA CONFESION porque necesitamos que el perdón misericordioso de Dios cambie nuestro corazón para que nuestras obras sean buenas, y también sean buenas nuestras palabras y nuestros pensamientos.

         Así podremos ser luz en medio de la gente con el silencio de nuestras palabras pero con el resplandor de nuestras obras y de nuestra vida.

*LA CONSTANCIA Y LA PERSEVERANCIA. Participar de la transfiguración no sólo es un regalo del Señor sino que también es una tarea. La tarea de no apartarnos de Jesús nunca aunque sean difíciles las circunstancias de nuestra vida.

         Siendo constantes y perseverantes en la oración y el sacramento del perdón permaneceremos iluminados y purificados por la  Palabra y el Amor Misericordioso de Dios.

 

         Pensemos un momento qué necesitamos cambiar y si vamos avanzando en el camino de la transfiguración

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