TEMPESTADES

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 21 de Junio de 2015
REFLEXION
         1.- Los trabajadores del mar conocen muy bien los peligros y los riesgos de las tempestades; los riesgos, la angustia y los miedos que pasan cuando la tempestad les sorprende lejos de tierra y la facilidad con que el barco se puede hundir.
         Ese era el estado de ánimo de los discípulos. Por eso estaban desconcertados de la tranquilidad de Jesús durmiendo en la popa de la barca.
         Ante los gritos de los discípulos quejándose de su tranquilidad ante el peligro, Jesús les responde: ¿Todavía no tenéis fe? ¡Qué cobardes sois!
         2.- También nosotros nos vemos azotados por muchas tempestades a lo largo de nuestra vida:
* Unas provienen de fuera de nosotros: los fracasos, las zancadillas, los problemas de trabajo, económicos; problemas en las relaciones humanas por envidias,  infidelidades, críticas, calumnias….
* También nuestra vida se ve agitada por la enfermedad, el desánimo, el estrés, la soledad, la depresión, la falta de energías con el paso de los años, y otras circunstancias que modifican nuestro  carácter, nuestra forma de ser.
*Pero las más angustiosas y las que más nos hacen sufrir son las tempestades espirituales. Cuando no encontramos sentido  a nuestra vida, nos parece que estamos llenos de oscuridad y no sabemos en qué dirección caminamos ni encontramos hacia donde caminar; cuando nos parece que Dios está lejos, se ha olvidado de nosotros, guarda silencio, no nos escucha , todo lo referente a nosotros le es indiferente.
         Quizá también cuando somos nosotros quienes nos alejamos de Dios pensando que no podemos confiar en El porque no entendemos el por qué de nuestro sufrimiento y el sufrimiento de los demás y llegamos a la conclusión de que no nos quiere y nos deja a nuestra suerte.
         3.- Entonces le gritamos enfadados como los discípulos: ¿No te importa que nos hundamos, que se hundan nuestros seres queridos, que se hunda nuestro mundo?
         Y la respuesta de Jesús es la misma: ¿Todavía no tenéis fe? ¡Qué cobardes! ¿No os he dado motivos suficientes para que confiéis en Mí, para que estéis seguros de que estoy pendiente de vosotros, que os cuido y os ayudo aunque no lo notéis?
         4.- Necesitamos preguntarnos cómo es nuestra fe. Si es el Señor el centro de nuestra vida o sólo lo buscamos cuando nos conviene. Si estamos lejos o cerca de El.
         Las lecturas de hoy son una invitación a revisar nuestra relación con el Señor, a pedirle continuamente que aumente nuestra fe, que confiemos en El. Que estemos siempre junto a El incluso en los momentos en que parece dormido, porque aunque creamos que está ausente, siempre está pendiente de nosotros y nada de los nuestro le es indiferente.

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