SOMOS TESTIGOS

FIESTA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Domingo 24 de Mayo de 2020

REFLEXIÓN

          1.- A los discípulos les costó mucho entender el mensaje de Jesús y creer en su Resurrección. Necesitaron muchos encuentros personales con Él y a pesar de eso no le reconocían, pensaban que era un fantasma, dudaban y vacilaban ante su presencia, aunque veían y tocaban sus manos llagadas y su costado abierto.

          Jesús los conocía, los había elegido Él y fue precisamente a esos hombres que le abandonaron, le negaron, estaban llenos de miedo, de dudas, a quienes les encargó repetidamente que tenían que ser sus testigos en todos los rincones de la tierra, contando lo que sabían, lo que habían visto y vivido.

          Les prometió no dejares solos, enviarles el Espíritu que les abriría la mente y el corazón para que entendieran la Verdad y tuvieran la fortaleza necesaria para contarla y proclamarla incluso en medio de las dificultades y persecuciones que sufrirían.

          Cuando Ascendió al cielo les recordó su encargo y su promesa, se quedaron embobados mirando al cielo viendo cómo se marchaba y fueron dos ángeles quienes les despertaron: ¿Qué hacéis mirando al cielo? Despertad y poneos en marcha.

          2.- Somos nosotros esos discípulos llenos de dudas, con una fe débil, con miedo y con inseguridades, a los que Jesús hace el mismo encargo: Tenéis que ser Mis Testigos.

          Nuestra fe débil y nuestras inseguridades y miedos se irán reforzando:

++Escuchando con atención su Palabra para que, a la Luz del Espíritu, entendamos sus enseñanzas y descubramos su voluntad, lo que quiere de nosotros en cada momento.

++Necesitamos frecuentes e intensos encuentros personales con Jesús resucitado en tiempos largos de oración, en la participación frecuente en la Eucaristía, en la revisión diaria de nuestra vida descubriendo si hemos hecho lo que le agrada al Señor o nos hemos equivocado haciendo lo que está mal.

++Necesitamos pedir y confiar en la presencia del Espíritu Santo que nos enseñará la Verdad, nos indicará el camino, nos fortalecerá y nos acompañará siempre cumpliendo así la promesa de Jesús de no dejarnos nunca solos.

          3.- Hemos de tener siempre presente el encargo, el mandato de Jesús de ser Sus Testigos en el lugar donde estemos, pero también en todos los rincones de la tierra. Un encargo que hemos de cumplir con alegría, valentía y con la seguridad de que será el Espíritu quien pondrá en nuestra boca las palabras adecuadas, la sabiduría necesaria.

          No nos quedemos quietos, encerrados en nosotros mismos dejándonos llevar por lo más cómodo y lo más fácil.  El Señor nos dice hoy: No os quedéis quietos, embobados, mirando al cielo. Tened los pies en la tierra, poneos en camino. Comenzad la tarea: “Id y haced discípulos, bautizad, enseñad… Yo estaré con vosotros todos los días”

Haced lo que os he encomendado conscientes de que lo que vosotros no hagáis siempre se quedará por hacer. Todos sois necesarios, imprescindibles colaboradores en esta tarea evangelizadora.

A pesar de nuestras dudas, nuestras debilidades, nuestras infidelidades… el Señor confía en nosotros. Siempre es un buen momento para comenzar.

Scroll al inicio