SOLO DIOS

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CCLO C

Domingo 13 de Noviembre de 2016

REFLEXIÓN

1.- Lo que acabamos de escuchar en el Evangelio parece una descripción de lo que está ocurriendo en nuestro mundo: Desastres naturales, guerras y enfrentamientos entre pueblos, cristianos perseguidos y asesinados…

En medio de esa enormidad de sufrimiento y de situaciones adversas, Jesús quiere transmitir una palabra  de esperanza  y de ánimo: NO TENGÁIS PÁNICO.

*Yo pondré en vuestra boca palabras adecuadas para vuestra defensa.

*Seré Yo quien os cuide, os proteja, os defienda. No perecerá ni un pelo de vuestra cabeza.

*Tendréis ocasión de dar testimonio, de anunciar con vuestra vida que sólo Dios nos salva y sólo Él  puede transformar nuestras vidas y cambiarlo todo.

*Y para que se convierta en realidad todo lo que promete Jesús, sólo hace falta una cosa: Confiar en Él y ser constantes  y perseverantes  en nuestra fe y nuestro testimonio.

Lo descrito en este pasaje del Evangelio nos lleva a una conclusión: Todo es pasajero incluso nuestra propia vida; todo llega a su fin. Sólo Dios permanece. Él es quien da sentido a nuestra vida y es la razón de nuestra alegría y nuestra esperanza.

 

2.- La máxima preocupación de S. Leandro era ofrecer a los cristianos la formación necesaria para que el conocimiento profundo del mensaje de Jesús haga que todos los cristianos permanezcamos unidos en la verdad y en el amor, apoyándonos unos a otros, perseverando en la fe y dando testimonio y construyendo el Reino. A ello dedicó toda su vida fundando en Sevilla un Centro de estudios especialmente de teología, y consiguiendo en el Concilio de Toledo la conversión de Recaredo y la unión de todos los cristianos.

Ese debe ser también el objetivo de nuestra vida personal y parroquial, para que la coherencia de nuestra vida, la perseverancia y el apoyo mutuo demos fiel testimonio en medio de las calamidades y las persecuciones que nos rodean.

 

3.- En esta misión de hacer que nuestro mundo sea mejor, no estamos solos, no somos islas. Al celebrar hoy  el día de la Iglesia Diocesana recordamos que somos más de 600 parroquias y que todos juntos nos esforzamos en dar testimonio, en construir un mundo mejor y hacer visible el amor salvador de Dios, y de esa manera superar los momentos de desánimo y cualquier dificultad.

Acudamos siempre a las enseñanzas y a la protección de S. Leandro. Recemos por nuestra parroquia para que sigamos empeñados en ser una gran familia. Recemos por nuestra Diócesis y por todas las parroquias. Y recemos para que toda la Iglesia, con la fuerza el Espíritu Santo, sea portadora de luz y de esperanza en todos los rincones de la tierra.

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