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DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

Domingo 21 de Enero de 2018

REFLEXIÓN

         1.-Cuando Jesús se entera de que Juan ha sido encarcelado, empieza su predicación continuando el mismo mensaje de Juan: CONVERTÍOS PORQUE ESTA CERCA EL REINO DE DIOS.

         Para acoger la Buena Noticia de la Salvación, acoger el Amor de Dios que siempre nos perdona, nos escucha, nos ayuda… hemos de cambiar de actitud. Como decía Juan Bautista: hemos de confesar los pecados para que se nos perdonen y así tener un corazón bien dispuesto para acoger la Salvación de Dios, para dejar que el Señor sea el centro de nuestro corazón y de nuestra vida, para aceptar que el Reinado empiece en nosotros.

         ¿Estamos dispuestos a convertirnos? ¿Estamos dispuestos a cambiar?

 

         2.- Todos los Evangelistas comienzan sus relatos con la elección de los primeros discípulos. Pedro, Andrés, Santiago y Juan fueron aquellos que estuvieron con Jesús y pasaron el día con Él, como escuchamos el domingo pasado, y que Jesús llamó, como hemos escuchado hoy, para que estuvieran con Él y le ayudaran. Con ellos comenzó aquel grupo que fue formando Jesús en torno a Él para llevar a cabo la misión que el Padre le había encomendado y para que esa misión se prolongara a lo largo de los tiempos.

         Jesús no quiso llevar a cabo Él solo su misión. Quiso hacerlo en grupo, quiso tener amigos y colaboradores. Los que iban siendo llamados, lo dejaban todo, trabajo, familia, amigos…  y le seguían.

         Jesús nos mira a los ojos y nos llama por nuestro nombre para ir con Él y ayudarle.

** Quiere que nuestra amistad con Él sea intensa, que pasemos tiempo con El, que nos sintamos cada vez más unidos a Él, que, aunque sea poco a poco, vayamos pensando como Él y vivamos como Él vivió.

** Quiere que estemos dispuestos a dejar todo lo que nos impide ser sus amigos, estar con Él y ayudarle.

** Quiere que compartamos con Él la misión de construir el Reino, de ir repartiendo Amor por el mundo. Un amor que se concrete en tratar a todos como hermanos, en trabajar por la justicia, la libertad, el respeto y la dignidad de cada persona, en hacer posible la paz.

 

REFLEXINEMOS UN MOMENTO en todo esto y preguntémonos

++ Qué tiempo estoy dispuesto a estar con el Señor; qué estoy dispuesto a dejar; en qué me quiero comprometer para construir el Reino de Dios.

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