VIERNES SANTO CICLO C
Viernes 25 de Marzo de 2016
REFLEXIÓN
1.- En la Celebración de esta tarde toda nuestra atención ha de estar centrada en la Cruz con Jesús clavado en ella.
Él, siendo Dios, se despojó de su dignidad, renunció a toda su categoría y se hizo uno de nosotros para vivir como uno más.
Su vida fue un anuncio a gritos con sus palabras y sus obras del Amor Misericordioso de Dios a todos los hombres de todos los rincones del mundo, no sólo a los judíos; a todos, buenos y malos, porque el Amor siempre incluye el perdón.
Su vida fue también una denuncia de la corrupción, la injusticia, la utilización del Nombre de Dios para mandar, para oprimir, e incluso para matar.
Hacer el bien, haciendo brillar el Amor Misericordioso de Dios, irritó y exasperó a quienes vivían y actuaban desde la oscuridad de su corazón.
2.- Mirar y contemplar la cruz es contemplar a un Dios despojado de todo, hasta de su dignidad; a un Dios cercano a todos porque comparte el sufrimiento de todos y sigue sufriendo la amargura del abandono de todos y la soledad.
Es escuchar el clamor de tantos inocentes crucificados por la crueldad y el sinsentido de quienes viven esclavos de sus egoísmos y sus insatisfacciones, que sólo saben actuar con amargura y violencia.
Contemplar a Jesús crucificado es contemplar con el corazón encogido el Amor de Dios llevado al límite y dejar resonar en nuestro corazón la voz de Jesús en la última Cena: “Haced vosotros lo mismo”.
Eso es lo que hacen en nuestro mundo muchos cristianos que son perseguidos y asesinados por no querer renunciar a su fe.
Es el reciente asesinato en el Yemen de cuatro Religiosas de la Madre Teresa de Calcuta y junto con ellas el grupo de ancianos y enfermos que cuidaban, y que además han sido condenadas al silencio y al olvido de la mayor parte de los medios de comunicación.
Son ejemplos sangrantes pero de enorme potencia que nos deben hacer entender cual ha de ser nuestra actitud y el riesgo que debemos estar dispuestos a correr los que queremos vivir como Jesús vivió.
3.- Muchos miles de refugiados que huyen de la guerra y de las grandes matanzas, encuentran cerradas las puertas de los pises ricos, capaces de firmar acuerdos para que nadie les deje pasar y devolverlos a sus países de origen.
Jesús sigue sufriendo como entonces, maltratado y rechazado por los poderosos y por quienes tienen la conciencia sucia. Y nosotros asistimos asombrados ante el comportamiento de una sociedad que solo piensa en sí misma, una sociedad inhumana y sin corazón.
4.- En nuestro mundo cada día sigue siendo Viernes Santo. Pero no nos podemos permitir que nos quiten la esperanza de que siempre es posible la Resurrección si primero resucitamos cada uno de nosotros.

