DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 1 de Febrero de 2015
REFLEXIÓN
1.- El sábado era para los judíos el día dedicado al Señor. Y para cumplirlo desarrollaron una serie de normas y preceptos de obligado cumplimiento que terminaron asfixiando a todos, porque todo era pecado y todo estaba mal.
Durante el sábado, día de descanso, no se podía hacer nada. Por eso, que Jesús curara al endemoniado en sábado y en la sinagoga era para los allí presentes una sorpresa y de alguna manera un motivo de escándalo.
Pero con esa acción Jesús quiere enseñarnos dos cosas: Él es el Señor. El sábado está hecho para que el hombre pueda descansar y tener tiempo para alabar y agradecer a Dios todos los bienes, pero no para ser esclavo de todas las normas
En segundo lugar nos quiere enseñar que cualquier momento es bueno para hacer el bien a los demás. Y esa disponibilidad de hacer el bien la hemos de tener siempre. Sin embargo muchas veces dejamos de hacerlo por comodidad, por pereza, por no complicarnos la vida, porque decimos que no tenemos tiempo, por egoísmo… Siempre buscamos escusas.
Quizá tenemos miedo que nos juzguen y piensen que queremos ser protagonistas de determinadas situaciones. Pero hemos de vencer nuestros miedos y nuestros complejos para hacer lo que debemos hacer, sobre todo si de ese modo hacemos presente el Amor de Dios por la bondad de nuestro corazón y de nuestros actos.
2.- Todas las razones o las escusas que tengamos para no hacer el bien pueden ser tentaciones a las que cedemos ; son inclinaciones al mal, a no hacer lo que debemos y que no sabemos superar, haciendo lo contrario de lo que nos pide el Señor.
No hacemos el bien a los demás, pero tampoco nos hacemos el bien a nosotros, porque se debilita nuestra fe, nuestra vida cristiana, nuestro compromiso de vivir como cristiano. Hemos de luchar contra nuestras debilidades para ser fieles al Señor.
Si nos ponemos en el lugar del otro nos daríamos cuenta cómo nos sentiríamos nosotros y cómo se siente el que no recibe el bien que necesita. Y eso es falta d amor. No es amarnos unos a otros como quiere Jesús que hagamos sus discípulos.
Que el Señor nos ayude a hacer siempre el bien sin fijarnos cuando, donde, como y a quien.

