SERVIR – DOMUND

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
DIA DEL DOMUND
Domingo 18 de Octubre de 2015
REFLEXIÓN
 
         1.- Jesús predicaba y hablaba constantemente del Reino, pero los discípulos no entendieron nada.. Pensaban en un reino al estilo de los hombres y por eso Santiago y Juan se atrevieron a decirle: “Queremos que hagas lo que te vamos a pedir: que nosotros estemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda en el Reino”. O lo que es lo mismo: También  querían mandar , sobresalir y estar por encima de los demás.
         El resto de discípulos se enfadaron. Pero su enfado era más bien la manifestación de su envidia y de su deseo oculto de ser también los más importantes.
         La respuesta de Jesús fue tajante:” No habéis entendido nada. No sabéis lo que pedís. En mi reino el primero y más importante es el que más sirve y está dispuesto  a ser esclavo y de todos y no le importa ser el último.”
 
         2.- Es curioso que después de más de dos mil años , los discípulos  – nosotros –  seguimos sin entender, o no queremos entender, el mensaje de Jesús.
         Queremos ser los primeros y más importantes en todo para ser servidos, para destacar, para tener autoridad, para recibir honores… y esto en todos los ámbitos de la vida. También en la Iglesia, en las comunidades cristianas, en las parroquias.
         Ceder y dejarse arrastrar por esa tentación es el origen de la envidia, la crítica, la calumnia, los conflictos, la división y la falta de fraternidad.
         Ese no es el Reino del que tanto habló Jesús y quiere que construyamos.
         Jesús habla del servicio, de la misericordia, de la verdad, de la justicia, del respeto a toda persona porque todos somos hijos de Dios. Y ese Reino sólo se puede anunciar y construir si nuestra primera preocupación es parecernos a Jesús siendo humildes y viviendo de forma tranparente y auténtica.
 
         3.- Eso es lo que debemos hacer nosotros todos los días y es lo que hacen los misioneros en países en donde no han oído habar de Jesús o donde la fe se ha empobrecido y necesita ser revitalizada y en donde la hambruna, la miseria y los más pobres se amontonan y mal viven en las periferias.
         Lo hacen dejando su país, su familia sus amigos, pero con la alegría  de hacer lo que quiere Jesús, haciendo presente el amor de verdad y contagiando la alegría de vivir el Evangelio.
         Podemos ayudarles y acompañarles con nuestra oración y ayudarles con nuestra limosna para que puedan llevar a cabo todo aquello que repercute en el bien de aquellos a los que sirven en nombre nuestro y en nombre de Jesús. Pero sobre todo siendo también nosotros misioneros aquí y con la gente con la que convivimos.
         No olvidemos que tampoco nosotros hemos entendido nada y debemos tomarnos en serio el mensaje de Jesús.

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