Publicado: 03 Enero 2015
II DOMINGO DE NAVIDAD CICLO B
Domingo 4 de Enero de 2015
REFLEXIÓN
1.- Ahora que estamos en los primeros días del año nuevo, quiero proponeros reflexionar sobre la breve afirmación que hace S. Pablo en la carta a los Efesios que acabamos de leer y que os lo recuerdo:
“Bendito sea Dios…. que nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales y celestiales…
Nos eligió antes de crear el mundo para que fuésemos santos e irreprochables…. Nos destinó a ser sus hijos para que en nosotros se manifieste su gloria”.
2.- Esta afirmación me hace pensar en varias cosas:
+ Para Dios somos tan importantes que antes de crear el mundo ya pensaba en nosotros. Siempre estamos en su mente. No deja de pensar en nosotros y nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales.
¿Está Dios siempre presente en nuestra mente? ¿Dios es para nosotros igual de importante? ¿Sabemos aprovechar los bienes sobrenaturales que nos ha regalado porque ha querido?
+Ser Santo es ser lo más parecido a Dios. ¿Cómo tengo que vivir, qué tengo que hacer para parecerme a Dios?
La respuesta la encontramos en el Evangelio, en ese resumen de las enseñanzas de Jesús que son las Bienaventuranzas:
*Dios tiene que ser nuestro Amor Primero, el centro de nuestra vida. Amarlo sobre todas las cosas con un corazón despegado de todos los bienes materiales y lleno solamente Dios.
*Hemos de tener un corazón limpio. Han de ser limpios nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestros deseos.
*Un corazón misericordioso, siempre dispuesto al perdón, pacífico, paciente, pacificador, que llora con los que lloran y ríe con los que ríen.
*Un corazón que nos empuja a defender lo que es justo, a estar dispuesto a trabajar por la dignidad de las personas, a construir la libertad y la paz aunque eso nos suponga críticas, incomprensiones, sufrimientos, humillaciones.
3.- Estas fechas en que estamos celebrando que Jesús nace en nuestro corazón y que hemos recibido el regalo de un nuevo año, puede ser un buen momento para pensar que objetivos nos proponemos este año de modo que avancemos en lo que Dios desea para nosotros: Que seamos santos y que en nuestra vida se manifieste su gloria.
Cada uno podemos proponernos cosas distintas porque también son distintas nuestras circunstancias personales y la realidad en que vivimos.
De esa manera seremos como Juan el Bautista: Testigos de la luz, anuncio del Evangelio a todos los que nos rodean. Seremos Catequistas, Misioneros, llamada para que quienes nos ven puedan sentir el deseo de ser como nosotros.

