SED SABIOS

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 16 de Agosto de 2015
REFLEXIÓN
         1.- “Dejad la inexperiencia, seguid el camino de la prudencia”
         Según el libro de los Proverbios, la experiencia y la prudencia son frutos de la sabiduría. Cuando creemos que lo sabemos todo, que nuestros criterios son los mejores, que no necesitamos que nadie nos enseñe porque a lo largo de la vida hemos aprendido mucho y podemos decidir, aconsejar, caminar en una dirección con seguridad y sin miedo, es cuando más fácilmente nos podemos equivocar.
         No tenemos la verdad en exclusiva. No somos poseedores y dueños de toda la verdad. Lo que sabemos es desde nuestro ángulo de visión y por tanto siempre es parcial y subjetivo. Es necesario aprender a escuchar, a descubrir, reconocer y enriquecernos con la parte de verdad que tiene el otro; a pedir consejo. Así saldremos de la inexperiencia y a la vez escogeremos y decidiremos con prudencia, con cuidado de no equivocarnos, con interés de escuchar y contrastar nuestros criterios.
         Dejaremos de ser autoritarios, autosuficientes y orgullosos, y encontraremos desde la humildad el camino de la verdad y la sabiduría.
         2.- Cuando todo esto tiene que ver con nuestra vida cristiana conviene:
A/ Que en primer lugar escuchemos a S. Pablo en su carta a los Efesios: “No seáis insensatos, sino sensatos; no estéis aturdidos; daos cuenta qué quiere el Señor.
         Esto añade a la reflexión anterior la necesidad de escuchar y reflexionar la Palabra de Dios y escuchar también la voz de nuestra conciencia que nace de la presencia de Dios en nosotros, de modo que caminemos por la senda del bien  y de la verdad que el Señor nos propone y seamos verdaderamente sensatos, prudentes y sabios.
B/ Es cierto que con frecuencia ese camino no es fácil ni cómodo. El Señor lo sabe y nos lo advirtió. Pero también nos dice hoy que “El es el Pan de vida” y quien  come de ese Pan “Habita en Mi y Yo en él”.
         Siempre contamos con el apoyo, la compañía, la fortaleza del Señor,  sean fáciles o difíciles nuestros caminos o los distintos momentos de nuestra vida.
         La Palabra de Dios de este domingo nos invita a prestar más atención al Señor abriendo más nuestros oídos a Él cada día y a alimentarnos con frecuencia de su Pan para que habite en nosotros y sea mayor nuestra alegría y nuestra fortaleza.

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