SAGRADA FAMILIA

DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA CICLO B
Domingo 28 de Diciembre de 2014
REFLEXIÓN
         1.- Celebramos hoy la fiesta de la Sagrada Familia. Y fijándonos en la Familia de Jesús podemos reflexionar brevemente sobre cómo  deberían ser nuestras familias cristianas.
         Cualquier familia es una escuela en la que todos sus miembros aprenden unos de otros tanto lo bueno como lo menos bueno.  Por eso nuestras familias deberían ser una escuela  en la que aprendamos todos los valores humanos y cristianos que Jesús nos enseña en el Evangelio.
         En primer lugar  el centro de todas las familias debería ser el Amor. Pero no un amor cualquiera, sino el Amor que el  Señor nos ha regalado a cada uno en el Sacramento del Bautismo y que El ha bendecido de una forma especial en el Sacramento de Matrimonio.
         Y ese Amor se debe manifestar en nuestras palabras y en nuestros comportamiento:
+ En el respeto a los demás, a su forma de ser, a sus cualidades, a sus aficiones. Un respeto que se traduce en el apoyo y la ayuda para  que cada uno pueda realizar su proyecto de vida.
         +En el saber escuchar y dialogar las opiniones y criterios distintos, de modo que nadie quiera imponer los suyos y no termine esa disparidad en discusiones y enfados.
+Tener un espíritu de servicio en todo lo que se refiere a las tareas , actividades o trabajos que repercuten en el bien de todos, asumiendo cada cual sus tarea con total responsabilidad. Y hacerlo con bondad de  corazón, con buena cara, con una sonrisa, con generosidad, sin pedir nada a cambio
         +Estar siempre dispuestos al perdón y a la reconciliación cuando surgen desavenencias y distanciamientos.
+Tener un cuidado especial con los  que en la familia más necesitan ser y sentirse especialmente amados: los niños, los enfermos, los ancianos, de modo que a través de nosotros reciban y sientan la ternura de Dios.
         +Rezar, pero sobre todo rezar juntos para que el Amor de Dios llene el corazón de todos y la familia permanezca unida.
         2.- Siendo conscientes de tantas familias con problemas y con situaciones de sufrimiento, es importante aportar nuestro ejemplo y nuestra  ayuda a quien nos necesite, pero sobre todo es importante rezar:
+Rezar por toda nuestras familias.
         +Rezar por las familias rotas y desestructuradas.
+Reza por los niños, los jóvenes y los ancianos que sufren a causa de esas desavenencias y del desamor.
         +Rezar por todas las familias que carecen de los medios necesarios para llevar una vida digna.
         Pidamos en esta Eucaristía que la Sagrada Familia interceda por nosotros  para que se renueven y se revitalicen humana y espiritualmente nuestras familias y sean en verdad una escuela de Amor y de humanidad.

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