NOCHE BUENA-NAVIDAD CICLO B
Domingo – Lunes 24 – 25 de Diciembre de 2017
REFLEXIÓN
1.- La Navidad comenzó cuando un matrimonio pobre con la esposa embaraza tuvo que viajar en penosas circunstancias a la Ciudad de Belén por orden caprichosa del Emperador.
A su llegada todos le volvieron la espalda y les cerraron las puertas porque eran pobres. Excluidos por todos se refugiaron en un establo de animales y allí, en la soledad y el silencio de la noche, nació su Hijo arropado por el calor del sufrimiento y la alegría del amor de sus padres.
La contemplación de esta escena nos tiene que hacer descubrir la Grandeza de Dios que quiso dejar toda su obra de salvación en las manos frágiles y tal vez sucias de los hombres.
Un Dios que se ha hecho tan pequeño y tan frágil que quiere acercarse a nosotros y compartir nuestra vida dándonos a entender que necesita de nosotros: necesita que le cuidemos, como a los niños. Que le acojamos con alegría y con ternura. Quiere necesitar de nuestras caricias, nuestros besos, nuestros abrazos. Quiere que le acojamos en el cobijo caliente de nuestro corazón porque el ambiente que le rodea es muy frío.
Un Dios que no puede vivir sin nosotros. Ese es el Gran Misterio de Dios.
2.- Y a la vez de contemplar sorprendidos y emocionados este gran acontecimiento, nos hemos de sentir empujados a volver nuestra mirada a todos los que en nuestra sociedad y nuestro entorno encuentran las puertas cerradas incluso las de aquellas posadas que siempre deberían tenerlas abiertas.
No podemos celebrar la Navidad cerrando los ojos, cerrando las puertas y volviendo las espaldas a los que viven en situaciones penosas porque carecen de medios, porque viven en soledad, porque no reciben ni el calor de una sonrisa y una mirada cariñosa; circunstancias tan penosas que necesitan de la ayuda de todos para sobrevivir con un poco de dignidad porque también son Hijos de Dios y Hermanos Nuestros.
3.- Aunque nos cueste aceptarlo hoy sigue siendo una realidad cómo nos transmite S. Juan esta situación: “Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron… Pero a pesar de eso, acampó entre nosotros para compartir nuestra vida, aunque no nos demos cuenta o no queramos verlo.”
Pero a nosotros que le hemos reconocido y le hemos acogido, nos llena de su alegría, nos envuelve con su amor, porque para nosotros es una Buena Noticia que hemos de compartir y transmitir a los demás: “Hoy nos ha nacido un Salvador. Cada día Nace en nosotros el Salvador. Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz porque Dios ama a los hombres”
4.- Que esta Eucaristía que estamos celebrando sea una explosión de alegría y un canto de Alabanza porque Dios nos regala su Amor que es un Amor sin medida.

