DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
FIESTA DE CRISTO REY
Domingo 23 de Noviembre de 2014
REFLEXIÓN
1.- Más que hablar de que Jesús es Rey prefiero la expresión de la Teología actual que habla del Reino o del Reinado de Dios.
Jesús predicó insistentemente del Reino de Dios. Y cuando los discípulos le preguntaban cuándo se iba a hacer presente el Reino, dónde lo iban a encontrar, su respuesta era:” Está dentro de cada uno de vosotros.”
El Reino de Dios comienza cuando cada uno abrimos nuestro corazón a la presencia del Señor y El nos llena de su bondad y su misericordia. Y esa presencia del Señor se manifiesta en todos los aspectos de nuestra forma de vivir.
Cada gesto de bondad, cada palabra amorosa, cada obra hecha con el corazón, cada ayuda ofrecida con generosidad y con una sonrisa, están haciendo presente a Dios que se manifiesta a través de nosotros.
2- Ese Reino, Reinado de Dios en cada uno de nosotros, se transmite y se contagia, se extiende casi sin darnos cuenta, como los círculos que se extienden en un lago tranquilo cuando rompemos el agua con una piedra con lo que nosotros vamos haciendo.
Por eso, construir el Reino, el Reinado de Dios, es tarea de todos. Jesús no excluye a nadie en cuanto a participar en esa tarea de construir un mundo mejor: un mundo, un reino de amor y de gracia, de felicidad, de libertad y justicia, de amor y de paz.
Todo depende de la bondad del corazón de cada persona. Y esa bondad, amor, misericordia… sólo Dios puede sembrarla y hacerla crecer en cada corazón aunque algunos no lo sepan o no se den cuenta.
3.- El Señor no quiere ser Rey. Quiere ser un pastor bueno que se preocupa de todas las ovejas, tal como hemos escuchado en el pasaje del profeta Ezequiel.
Quiere seguir el rastro de las ovejas que se han extraviado para recuperarlas, aunarlas y cuidarlas una a una: a las heridas, a las enfermas, a las fuertes y sanas… Y a todas las llevará a buenos pastos y las dejará sestear.
4.- Nos duele nuestro mundo roto y sangrante, con tanto sufrimiento y tanta muerte. Pero a pesar de todo hoy es un día para la esperanza:
+El Señor es el triunfador del pecado y de la muerte con su resurrección, y el único que puede arrancar de raíz el mal del corazón del hombre.
+Es también una tarea en la que todos estamos comprometidos, porque somos nosotros quienes hemos de hacer realidad, la justicia, la verdad, el respeto a la dignidad de las personas, la libertad, la paz. Pero sin olvidar que el que construye este mundo nuevo es el Señor y sin El en vano trabajamos nosotros.
Pidamos al Señor no perder la esperanza y no dejar nunca de colaborar en la construcción de su Reino.

