REINADO DE DIOS

DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

JESUCRISTO REY DE UNIVERSO

Domingo 25 de Noviembre de 2018

REFLEXIÓN

          1.- Jesús habló con mucha frecuencia del Reino de Dios, pero ni los discípulos ni cuantos le escuchaban lo entendieron, y menos aún cuando dijo que el Reino de Dios estaba dentro de cada uno de nosotros, y que su Reino no es de este mundo.

          A lo largo del año hemos ido recordando y celebrando los acontecimientos más importantes de la vida de Jesús, que culminaron con su muerte y resurrección, y de ese modo se llevó a pleno cumplimiento la promesa de salvación que hizo Dios a los hombres después del primer pecado de forma que Dios sea de nuevo el centro de nuestra vida. Por eso, más que de Reino de Dios podemos hablar de Reinado de Dios.

          2.- El hombre quiso ser como Dios y ser él quien decidiera sobre su vida, especialmente sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal. De esa forma:

++En lugar del amor tuvo prioridad el egoísmo

++En lugar de la justicia, considerar justo los intereses personales

++En el lugar de la paz, la violencia como medio de conseguir el dominio sobre todo y sobre todos

++En lugar de la verdad la mentira interesada

++ En lugar de la lealtad la traición

          Jesús quiere ser el centro de nuestro corazón y de nuestra vida, y de ese modo ofrecernos la posibilidad de recuperar lo que los hombres perdimos con el primer pecado. Quiere llenar nuestra vida de su presencia para que nuestro corazón se ensanche, para que lo único prioritario sea el Amor, y que el Amor se refleje en todas las dimensiones de nuestra vida: En nuestra forma de pensar y en nuestra manera de vivir y comportarnos.

          3.- Sólo entonces estaremos en condiciones de ir poco a poco reconstruyendo nuestro mundo haciendo que sea como Dios lo soñó cuando lo creó. Y que el mundo sea un Reino en el que esté presente la libertad, la verdad, la justicia, el amor y la paz.

          Al contemplar nuestro mundo, está tan roto y está tan lejos de ser el Reino de Dios, que nos podemos llenar de tristeza y desesperanza. Pero hemos de aprender a mirar también con otros ojos la realidad de nuestro entorno y darnos cuenta que hay muchas personas que siembran el bien, muchas organizaciones, cristianas o no, que trabajan por la paz, que luchan contra el hambre en el mundo, que se empeñan en que se respeten los derechos y la dignidad de todos especialmente de los más olvidados y excluidos…

          Hemos de fijarnos en todos esos brotes de vida nueva que se van haciendo presentes en el mundo, y que, aunque el mal haga mucho ruido, hay muchas cosas buenas que deberíamos publicitar y darlas a conocer, no sólo para que el mundo no pierda la esperanza, sino para que tampoco nosotros la perdamos y nos empeñemos todos los días en colaborar en la construcción del Reinado de Dios y de un mundo mejor.

          No nos quedemos quietos quejándonos. Pongámonos también nosotros manos a la obra.

          OS INVITO A QUE NOS PREGUNTEMOS

+Si Dios es el Rey y el centro de nuestra vida

+Y qué hacemos o qué podríamos hacer para hacer realidad el Reino de Dios.

         

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