RECHAZADOS

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 5 de Julio de 2015
REFLEXIÓN
         1.- Cuando Jesús predicó en la sinagoga de su pueblo, sus paisanos reconocieron que tenía palabras de sabiduría. Pero su actitud fue de sospecha, desconfianza y rechazo:
*De dónde saca éste tanta sabiduría? Y esos milagros?…. Sabemos quién es, conocemos a su familia y a Él desde pequeño… y no se fiaban de Él.
*Esa actitud le hizo exclamar a Jesús: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, sus parientes y los suyos”
         ¿Cómo se sentiría Jesús al ser rechazado y despreciado de semejante manera precisamente por los suyos?
         Jesús nos habla cada vez que es cuchamos o leemos su Palabra. Una Palabra llena de una sabiduría que nos sorprende. ¿Cuál es nuestra actitud?  ¿De qué manera la recibimos? Quizá la rechazamos porque no es actual, no está de moda, porque parece que no podemos ponerla en práctica, porque nos da miedo ya que nos propone cambiar de vida…        ¿Cómo se siente Jesús ante nuestra actitud? ¿Rechazamos su Palabra o la aceptamos?
         2.- Si nos fijamos en nuestra vida, con frecuencia también escuchamos esas opiniones sobre nosotros: ¿Cómo sabe tanto éste?  ¿De dónde ha sacado esas ideas, esas propuestas…? ¡Si sabemos quién es, como es y cómo ha sido siempre….! ¿Qué nos tiene que enseñar?
         Pero también ocurre que somos nosotros a quienes nos cuesta escuchar a quienes no piensan como nosotros, a los que nos corrigen y ponen ante nuestros ojos una verdad  que no nos interesa.
         Con frecuencia nuestro comportamiento es como el de los paisanos de Jesús: de rechazo, de desprecio, de incredulidad hacia Jesús y hacia los demás. Incluso les humillamos y descalificamos porque sabemos quiénes son, cómo son, como viven, qué pretenden de nosotros…
         Posiblemente les hacemos daño y les hacemos sentir profundamente heridos., olvidando que todos tenemos parte de verdad y nadie tenemos toda la razón en todo y de todo.
         3.- No rechacemos ni despreciemos a nadie. Aprendamos y hagamos el esfuerzo de escuchar y respetar a Jesús y a los demás. Siempre saldremos ganando y encontraremos el camino de la verdad y el auténtico modo de vivirla.

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