DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 19 de Junio de 2016
REFLEXIÓN
1.- También hoy como entonces hay opiniones sobre Jesús muy diversas. Y como entonces preguntó a los discípulos, nos pregunta a nosotros: ¿Y vosotros, quién decís que soy Yo?
Todos quedaron callados menos Pedro, que respondió: “Tu eres el Mesías de Dios”. Y nosotros, ¿qué respondemos? Quizá nunca nos lo hemos preguntado y no sabríamos qué decir y nos quedaríamos callados como los discípulos. Pero deberíamos poder afirmar con plena convicción que es el Amor de nuestra vida y el amigo que nos coge de la mano para llevarnos por el buen camino y está a nuestro lado en todos los momentos de nuestra vida.
No es fácil seguir a Jesús por el camino que Él nos propone, y nos lo advierte claramente: “El que quiera seguirme que cargue con su cruz cada día y se venga conmigo” pero es el único camino que nos llena de vida y alegría.
2.- ¿Cuáles son las cruces, las dificultades a las que hace referencia Jesús? A mí me parece que se pueden resumir en dos.
*La primera de ellas somos nosotros mismos. Es duro, es difícil, seguir a Jesús sobrellevando nuestras debilidades, nuestras equivocaciones, nuestras limitaciones, nuestras imperfecciones, nuestro carácter, nuestra forma de ser… Aceptarnos a nosotros mismos tal como somos y a veces aguantarnos a nosotros mismos con reacciones y comportamientos que no nos gustan.
*La segunda son los demás. A veces resulta muy duro aceptar a los demás como son. Aceptarles y amarles con sus limitaciones, su carácter, sus debilidades, sus palabras y sus comportamientos que en ocasiones hacen daño o nos pueden arrastrar en una dirección distinta al camino de Jesús y nos empujan a no amar a los demás como Jesús quiere.
3.- Amar y servir a los demás como Jesús quiere es gastar y desgastar nuestra vida haciendo el bien sin pedir nada a cambio. Es amar a los demás como Jesús nos ama a cada uno.
Si no estamos dispuestos a gastar y regalar nuestra vida así, es que no es Jesús el centro de nuestra vida, ni estamos enamorados de Él y nuestras palabras y nuestras obras, por mucho que lo aparentemos, no serán un medio de hacerle presente en donde vivimos, ni de abrir una puerta para que puedan acercarse a Él quienes nos rodean.
4.- Os propongo que durante esta semana, en nuestros momentos de reflexión y de oración, intentemos responder a la pregunta de quién es Jesús para cada uno de nosotros para que el mismo Señor nos enseñe qué debemos hacer para seguirle y ser de verdad sus discípulos.

