QUE HACEIS QUIETOS?

ASCENSION DEL  SEÑOR A LOS CIELOS CICLO A

Domingo 28 de Mayo de 2017

REFLEXIÓN

         1.- Después de resucitar, Jesús se apareció varias veces a los discípulos para fortalecer su fe y asegurarles que cumplía siempre sus promesas.

Cuando Jesús subió al  cielo los discípulos recordaron el encargo que les había hecho Jesús: “Id y haced discípulos  a todos los hombres de la tierra y enseñadles todo lo que yo os he enseñado”.

Los cristianos no hemos escogido cumplir unos mandatos, unas leyes, unas obligaciones, unas prácticas piadosas.  Los cristianos somos seguidores de Jesús porque estamos enamorados de El. Queremos ser como El, hacer lo que El hizo y vivir como El vivió.

Como cualquier enamorado hemos de tener necesidad de hablar de El y de las maravillas que hace en cada uno de nosotros a todo el que nos quiera escuchar para que le conozcan, empiecen a amarle y decidan seguirle siendo como El es. Si no es así hemos de preguntarnos si estamos enamorados de Jesús y si de verdad queremos seguirle.

 

2.- Esto supone no sólo aceptar un cambio en nuestra vida, sino también aceptar el compromiso de construir un mundo en el que esté presente el amor, la justicia y la paz. Por eso, mientras exista el hambre, las injusticias, la violencia, la falta de respeto a los derechos humanos, el abuso de unos pocos destrozando la vida de todos, los cristianos tenemos la obligación de continuar la misión de Jesús y llevar a cabo la tarea que nos ha encomendado.

 

3.- Es muy grande el compromiso y la responsabilidad que debemos asumir, por eso nos sentimos pequeños, débiles, incapaces. No damos cuenta de nuestras limitaciones. Y a la vez son muchos los que no quieren que el mundo cambie y ponen obstáculos para que sea realidad un mundo nuevo.

Ante todo eso no podemos olvidar la promesa de Jesús: Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Os enviaré el Espíritu para que os de la fuerza que necesitáis.

No podemos quedarnos petrificados y quietos esperando que Jesús haga algo. Por eso también hoy se os dice a nosotros: ¿Qué hacéis ahí parados mirando el cielo y sin hacer nada?. Poneos  en marcha. Es muy grande la tarea y todos sois necesarios.

 

Pensemos un momento como cumplimos ese mandato de Jesús. Qué hacemos, qué podemos hacer y dónde hacerlo. Y pidamos al Señor la ayuda que necesitamos.

 

 

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