DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 27 de Agosto de 2017
REFLEXIÓN
1.- Jesús nos hace a nosotros las mismas preguntas que hizo a sus discípulos: ¿Qué dice la ente que soy Yo; y vosotros ¿Quién decís que soy Yo?
Como entonces también hoy hay diversidad de opiniones y pareceres sobre quién es Jesús; pero a Jesús le interesa saber lo que respondemos nosotros. Quizá nos quedemos callados como los discípulos o nuestras respuestas son las que aprendimos en el catecismo o en las diversas reuniones y charlas de formación a las que hemos asistido.
Esa respuesta no es la que le interesa a Jesús. Él quiere saber qué lugar ocupa en nuestra vida, qué importancia tiene para nosotros, qué nos aporta a nivel personal. Espera una respuesta al estilo de lo que respondió Pedro: Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios.
2.- Qué respuestas deberíamos dar. Os propongo algunas:
*JESÚS ES MI AMOR PRIMERO. Es Él quien ocupa mi corazón, es el centro de mi vida, mi amor a El está por encima de todos mis amores.
*JESÚS ES MI SALVADOR. Perdona mis pecados siempre que acudo a El, me libera de las cadenas que me atan y no me dejan hacer el bien: Mis pasiones descontroladas, mi carácter que no puedo dominar, mis malos hábitos y costumbres, mi debilidad ante la tentaciones… Me salva, me hace libre, me fortalece para no caer en la tentación.
*JESÚS ES MI LUZ. Cuando caigo en un pozo oscuro de tristeza, desánimo, desesperanza; cuando sólo veo lo malo, lo oscuro, lo negativo que me rodea, ilumina mi vida y su Luz me hace descubrir que siempre hay un camino, una ventana, una lámpara, una razón para seguir luchando, seguir viviendo, volver a sonreír.
*JESÚS ES MI CAMINO. Él, con su Palabra y su Vida, me enseña lo que debo hacer, cómo debo actuar, qué criterio he de tener, en qué he de cambiar o que aspecto de mi vida debo corregir y mejorar.
*JESÚS ES MI VIDA. Sin Él no soy nada. A Él acudo en los momentos de tristeza y de alegría, cuando estoy cansado y agobiado, cuando me siento débil o confundido… Y en Él encuentro la paz y la serenidad; sé que me escucha y me comprende; de Él recibo el abrazo lleno de ternura y la compañía que necesito cuando me siento solo y desanimado.
*NECESITO ESTAR CON ÉL, HABLAR FRECUENTEMENTE CON ÉL de mis cosas, mis intimidades. Abrirle mi corazón cada día. Él ya sabe lo que me ocurre, pero quiere que se lo diga y yo necesito decírselo.
3.- Con cuál o cuáles de estas afirmaciones podría responder a cualquiera que me pregunte: “Quién es Jesús para mí”.
Alguna de estas respuestas debería surgir espontáneamente de nuestro corazón. Si no es así, hemos de preguntarnos si nos conformamos con decir que somos cristianos más o menos practicantes o si hemos de pedirle al Señor todos los días que aumente nuestra fe para vivir como Él vivió.

