DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 25 de Agosto de 2019
REFLEXIÓN
1.- El pueblo de Israel estaba plenamente convencido de que era el Pueblo de Dios, heredero de las promesas de Dios y por lo tanto con pleno derecho a la salvación.
Por eso, la pregunta que le plantean a Jesús, “¿serán muchos los que se salven?”, tiene la intención de arrancar de Jesús una respuesta que les confirme en la seguridad de sus derechos. En cambio, Jesús les sorprende con la respuesta: ESFORZAOS EN ENTRAR POR LA PUERTA ESTRECHA. Era una afirmación que invitaba a la reflexión.
2.- Quienes le escuchaban entendieron muy bien la respuesta porque la puerta estrecha era una entrada lateral a la ciudad que había que utilizar una vez que se habían cerrado las puertas de la muralla. Había que descargar todo lo que transportaban los camellos, liberarse de fardos llevados a la espalda, entrar uno a uno los bultos que cabían o dejarlos fuera para poder pasar al interior de la ciudad.
Entrar por la puerta estrecha era un símbolo que equivalía a liberarse de todo lo que impedía recorrer el camino de la salvación: Convertirse, esforzarse, sacrificarse, perdonar, ser justo, limpio de corazón. Superar las propias debilidades, corregir las equivocaciones. Poner empeño para hacer todo tal como le agrada al Señor.
Para ello, cada uno dispone de todo el tiempo de su vida. Cuando se cierre la puerta del Banquete del Reino, quien no ha podido entrar se quedará fuera, gritará, pedirá ayuda, publicará todos sus méritos para poder entrar: “Hemos estado contigo, somos del Pueblo elegido, hemos escuchado tus enseñanzas, cumplido con los ayunos… Pero oirá como respuesta: Márchate, no te conozco”.
3.- El Señor también nos invita a nosotros a la reflexión. Quizá nos consideramos buenos y con derecho a estar junto a Él porque estamos Bautizados, porque rezamos de vez en cuando o a diario, pero de corrido y de forma rutinaria, porque cumplimos con nuestro plan de vida o nuestras devociones particulares. Pero lo hacemos porque es nuestra obligación, y mientras tanto hemos olvidado que hemos de hacerlo con el corazón para que sea expresión de nuestro amor a Dios.
Nos olvidamos de las palabras sacrificio, esfuerzo, renuncia, generosidad, misericordia, justicia, paciencia, humildad. Nos olvidamos de que hemos de amar a los demás como Dios mismo nos ama.
Si no hemos entrado por la puerta estrecha, cuando se cierre la puerta del Banquete nos quedaremos fuera. Llamaremos y pediremos a gritos entrar, pero también oiremos que se nos dice:” Marchaos. No os conozco”.
4.- Entonces entenderemos que hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos, porque aquellos a quienes hemos señalado porque no están bautizados, no son buenos cristianos, no hacen las cosas como nosotros entendemos que se deben hacer, estarán sentados a la mesa del Banquete del Reino porque, quizá sin saberlo o sin darse cuenta, se han esforzado en entrar por la puerta estrecha, han hecho las cosas como al Señor le gustan, han puesto el corazón en todas sus palabras en todas sus obras y han derrochado bondad a lo largo de toda su vida.
Pidamos al Señor que nos enseñe y nos ayude a esforzarnos en entrar por la puerta estrecha para poder estar sentados en la Mesa del Banquete del Reino.

