DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO
Domingo 3 de Febrero de 2019
REFLEXIÓN
1.-Es habitual pensar que un profeta es una persona que puede hablarnos del futuro. Sin embargo, en la S.E. cuando se habla del profeta se entiende que es una persona elegida por Dios para hablar en su nombre y con una doble misión:
+Denunciar las infidelidades y los pecados que comete el Pueblo de Israel, haciendo a la vez un llamamiento a la conversión y al arrepentimiento.
+Anunciar que Dios es fiel a sus Promesas y que, a pesar del mal comportamiento de la gente, está dispuesto a perdonar, a ser misericordioso y a salvar a su pueblo si se arrepiente.
El Pueblo de Israel se enfadaba mucho cuando escuchaba las denuncias de los profetas, por eso no eran escuchados, eran perseguidos y terminaban siendo martirizados.
2.- Jesús siempre fue considerado un profeta y como tal cumplía su misión: Denunciar los pecados invitando a la conversión y anunciando el Amor misericordioso de Dios que siempre está dispuesto a perdonar.
La verdad de sus palabras era confirmada con sus obras y sus milagros. Y en su mismo pueblo y ante todos los vecinos, en la Sinagoga, denuncia que un profeta no es aceptado en su tierra (Israel) y que por eso es perseguido y condenado a muerte.
Así Jesús se presenta a sí mismo como profeta y anuncia su propia muerte.
3.- Nosotros, como hemos escuchado en la primera lectura, hemos sido elegidos desde antes de formarnos en el vientre de nuestra madre, para ser profetas y consagrados para cumplir la misión de profetas:
++Denunciar el olvido de Dios, las injusticias, la violencia, los pecados… de nuestro mundo, de nuestra sociedad y hacer una llamada a la conversión y al cambio.
++Y recordar que Dios es Amor, que es un Padre misericordioso, que siempre nos escucha, nos ayuda y está dispuesto al perdón.
4.- Por todo ello no nos hemos de sorprender del rechazo, la difamación y la persecución que sufrimos los cristianos en todas partes. Hemos de aceptar que ser cristiano conlleva vivir contra corriente muchas veces y que eso no es fácil.
Pero también hemos de recordar las palabras de Dios al profeta Jeremías: “No tengas miedo. Yo seré tu fuerza y tu escudo; estaré a tu lado para que nadie se apodere de ti.”
5.- Hemos de reflexionar con frecuencia estas lecturas para no olvidar que no podemos callar ante todas las situaciones que son presencia del mal, y a la vez no debemos dejar de hablar del Amor misericordioso de Dios que siempre nos perdona, nos escucha y nos ayuda.
No hemos de tener miedo de hacer lo que debemos, porque el Señor está siempre con nosotros. Él es nuestra fortaleza.

