DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 5 de Agosto de 2018
REFLEXIÓN
1.-Depues de la multiplicación de los panes y los peces Jesús quiere apartarse de la multitud y se va a un lugar solitario. Pero la gente lo buscaba y al final lo encontró.
A pesar de todo Jesús les regaña: Me buscáis porque con mis obras alivio vuestros problemas y sufrimientos: Habéis comido pan y peces, muchos habéis encontrado la salud y la curación de vuestra enfermedad, alguno ha vuelto a la vida, porque seco vuestras lágrimas y alivio vuestra tristeza… Pero la verdad es que no habéis entendido.
No habéis entendido que cada uno de estos gestos y estas acciones son una manifestación del infinito Amor de Dios por cada uno de vosotros. Dios es un Padre Bueno que se preocupa de cada uno, que os cuida, que está siempre a vuestro lado, que os da fuerzas y ánimo cuando lo necesitáis, que os defiende.
A pesar de que os olvidáis de Él siempre está dispuesto a perdonaros, a escucharos, a daros una nueva oportunidad.
Quiere que entendáis que sólo desea que seáis felices, que hagáis el bien, que os preocupéis de amar y de hacer felices a los demás de la misma manera que Él hace con vosotros; ese Amor de Dios no lo buscáis, no buscáis la Vida verdadera.
2.- De igual manera nosotros nos podemos preguntar: ¿Por qué buscamos a Dios? ¿Por qué acudimos a Él?
Si pensamos un poco en cómo son nuestras oraciones, nos daremos cuenta enseguida:
+Pedimos nuestro pan de cada día, trabajo, salud, bienestar económico.
+Pedimos que se soluciones nuestros problemas, esos problemas que nos dan quebraderos de cabeza, que nos angustian, que ocupan todo nuestro tiempo.
+Pedimos que nos salgan bien las vacaciones, que nos vaya bien en la vida, que tengamos holgura económica…
3.- ¿Cuántas veces pedimos Amarle cada vez más, que perdone nuestros pecados, que sepamos y podamos perdonar a quien nos ha ofendido?
¿Cuántas veces pedimos que abra nuestro corazón y el de los demás a su presencia, que escuchemos con atención su Palabra, que con su gracia la pongamos en práctica y nuestra vida vaya mejorando y nuestro comportamiento se vaya transformando?
¿Cuántas veces pedimos ser más generosos, más humildes, más solidarios, más austeros y desprendidos? ¿Cuántas que seamos más valientes y estemos más comprometidos trabajando por la reconciliación, por la justicia, por el diálogo, por la paz? ¿Cuántas poner nuestra vida al servicio de la construcción de un mundo mejor?
¿Cuántas que no nos deje caer en la tentación? ¿Cuántas que nos parezcamos más a Él? ¿Cuántas veces buscamos sólo su amor, deseamos alabarle, glorificarle, darle gracias…? ¿Cuántas, como tantos santos, solamente deseamos estar con Él?
Preguntas. Muchas preguntas. Sólo preguntas.
EN UN MOMENTO DE SILENCIO
+Mirando el espejo de nuestra vida, escuchemos la pregunta de Jesús: ¿por qué me buscáis? ¿Para qué me buscáis? ¿Porque me amáis o porque queréis que os resuelva algo?

