¿POR QUÉ COMEMOS?

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 9 de Agosto de 2015
REFLEXIÓN
         Siempre me ha llamado especialmente la atención la experiencia del profeta Elías que nos narra la primera lectura: Cansado y desanimado  le dice el Ángel del Señor: Come y bebe. El camino es superior a tus fuerzas.
         Elías comió y bebió y con aquel alimento tuvo fuerzas para caminar cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al Horeb, el monte del Señor.
         1.- Deseo subrayar en primer lugar que el camino es superior a sus fuerzas.
         Es así como nos  vemos nosotros cuando queremos emprender en serio el camino de nuestra vida cristiana. Un camino y unas dificultades que están muy bien descritas por S. Pablo en la carta a los Efesios:
+ Desterrad de vosotros toda amargura, ira, enfados, insultos, toda maldad.
+ Sed buenos, comprensivos, perdonaos unos a otros como hace Jesús con cada uno de vosotros.
+ Vivid en el Amor como Jesús os ama.
         A poco que revisemos nuestra vida nos daremos cuenta que nos resulta especialmente trabajoso, sobre todo cuando hemos de amar y perdonar como lo hace Jesús con nosotros. Por eso el Ángel, como a Elías, nos dice a nosotros: Come y bebe. Necesitas fuerzas. Elías comió el pan y tuvo todas las fuerzas que necesitaba.
         Jesús nos da a comer su Pan: el pan de su Palabra y el pan de su Cuerpo; alimentos de vida eterna que nos dan toda la fuerza que necesitamos para superar las dificultades, las tentaciones, las debilidades, los cansancios…, y ser siempre fieles al Señor y coherentes con nuestra condición de cristianos.
+¿Venimos a celebrar la Eucaristía por obligación, por costumbre, rutinariamente?
+¿Porque de verdad la necesitamos?
         Si dejamos de rezar y no echamos en falta el encuentro diario con el Señor. Si faltamos con frecuencia a la Eucaristía y no necesitamos alimentarnos del Pan de Jesús… es que Jesús no es nuestro amor primero, no ocupa el lugar más importante de nuestra vida. Es porque no hemos descubierto la importancia de ser amados por El y de corresponderle nosotros.
         El roce hace el cariño, dice nuestro refranero. Quizá eso es lo que nos falta con el Señor. Aprovechemos las vacaciones  para que nuestro “roce” con El sea frecuente  y así aprendamos también a amarle más y a necesitar del Pan de Vida que El nos da.

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