DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 3 de Julio de 2016
REFLEXIÓN
1.- Cuando leemos en el Evangelio que Jesús mando a otros 72 a anunciar el Reino, nos está dando a entender que, anteriormente, había mandado también a un grupo grande de discípulos con la misma misión.
A los enviados les pide que se pongan en camino, que vayan deprisa, que no se detengan, que no pierdan el tiempo saludando y hablando. El anuncio de la Buena Noticia no puede esperar; hay que extenderla cuanto antes.
Habrá lugares en donde serán acogidos con interés y con cariño. Que se queden allí siempre en la misma casa, que se dejen cuidar, que curen enfermos y anuncien que está cerca el Reino de Dios.
Como también habrá lugares en que serán mal recibidos y rechazados. Si no les quieren recibir ni escuchar, que se vayan. Que sacudan el polvo de sus pies haciéndoles ver que se van porque los echan. Pero así y todo, que sepan que también de ellos está cerca el Reino de Dios. El Reino es para todos: Buenos y malos. Todos son invitados a recibir y acoger el amor misericordioso d Dios
Los discípulos regresaron llenos de alegría porque hasta los espíritus malos se les sometían. Pero Jesús les corrige: La alegría no debe ser por los resultados, sino porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.
La misión que les encarga no es fácil. Les envía como ovejas en medio de lobos. Recibirán dentelladas por todas partes. Pero que no tengan miedo porque sus nombres siempre estarán escritos en el cielo.
2.- Todo eso, también nos lo dice Jesús a nosotros para que hagamos lo mismo:
*Que nos pongamos en camino con prisa, que no seamos lentos ni perezosos, porque los que buscan a Dios y lo necesitan, no pueden esperar.
*Porque la mies es abundante y es mucho el trabajo que hay que hacer, pero hay pocos obreros.
*Donde nos acojan y nos quieran escuchar, hablar sin miedo y con alegría de Jesús para que le conozcan, le amen y le sigan. Y donde no nos acojan y nos rechacen y no quieran escuchar, da igual; también a ellos les decimos que el Reino de Dios está cerca.
*Y tampoco nos engaña a nosotros. La misión no es fácil. Recibiremos muchas dentelladas, desprecios, humillaciones, críticas, calumnias, pero da igual, debemos seguir anunciando el Reino porque Dios ama a todos, incluso a los que le rechazan.
El Señor nos llama y nos envía como a uno de los 72. ¿Estamos dispuestos a decirle que sí? Reflexionemos delante de Él para responderle con sinceridad.

