PERO YO OS DIGO

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 16 de Febrero de 2020

REFLEXIÓN

          1.- El Pueblo Judío había convertido la Ley ((los 10 Mandamientos) en una larga lista de preceptos, más de 600, de obligado cumplimiento. Era una carga insoportable porque muchos de ellos eran absurdos, y recordarlos todos no era posible.

          Jesús no quiere anular la ley, como le acusaban con frecuencia, sino volver a su verdadero sentido y llegar al corazón, a lo esencial de los preceptos. Por eso acusa a los fariseos de haber convertido los preceptos humanos en normas más importantes que los mandamientos de Dios.

          Este pasaje del Evangelio ofrece multitud de ejemplos, pero subraya fundamentalmente tres:

I.- Se dijo: NO MATARÁS: Pero Yo os digo: Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano, será procesado.

          Lo grave no es solamente matar, sino hacer cualquier cosa que haga daño al otro: Los insultos, las agresiones, la violencia, la mentira, la calumnia, la humillación. No perdonar y no pedir perdón.

          A Dios no le agradan las ofrendas y sacrificios manchadas por el desamor. Antes de presentar la ofrenda a Dios hay que pedir perdón y perdonar cualquier falta de Amor.

II.- El Amor de Dios a los hombres es exclusivo, fiel y eterno. El Matrimonio es el signo visible del modo como Dios ama a los hombres; por eso el adulterio, romper la unión matrimonial hecha ante Dios, es un grave pecado porque es ensuciar y romper el compromiso de vivir siempre siendo signo visible del Amor de Dios.

          De ahí que Jesús afirme: Se os dijo: No cometerás adulterio. Pero Yo os digo: Todo aquel que desea en su corazón a una mujer que no es la suya ya está cometiendo adulterio, porque los hombres podemos guardar las apariencias, pero Dios se fija y conoce lo que hay en el fondo de nuestro corazón.

III.- También se os dijo: No jurarás en falso. Pero Yo os digo: Decid siempre la verdad. Que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no. Dios no miente nunca.

          Vivid en la verdad, sed transparentes, no engañéis, sed dignos de confianza. Y todo lo que no es así, es cosa del Maligno.

          2.- Entenderemos mejor estas afirmaciones de Jesús si nos ponemos en el lugar del otro y nos daremos cuenta de lo que duele recibir toda esta clase de ofensas.

          Jesús lo que quiere es enseñarnos que sus Mandamientos no son una carga, sino una Ley de Vida y Amor cuyo objetivo es proteger nuestra dignidad, favorecer una convivencia cordial, armoniosa y fraterna, evitar todo aquello que nos hace daño y nos destruye, de modo que entre todos construyamos el Reino de Dios tal como Él continuamente predicó; un Reino de verdad, de libertad, de bondad, de justicia, de Amor y de paz.

3.- En la primera lectura hemos escuchado: “Tienes ante ti lo bueno y lo malo. Elige lo que quieras, pero según lo que elijas así será tu vida y asumirás la responsabilidad de lo que has hecho”.

          Escuchemos atentamente y reflexionemos lo que hoy nos dice el Señor y pidámosle Luz para saber elegir bien y vivir con dignidad de cristianos.

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