PERDER LA VIDA

DOMINGO V DE CUARESMA CICLO B
Domingo 22 de Marzo de 2015
REFLEXIÓN
        1.- Terminando la Cuaresma, el Evangelio nos presenta a Jesús angustiado y preocupado  porque ve que llega su final cargado de sufrimiento.  Y Él mismo se pregunta: ¿Qué haré? ¿Pedir al Padre que me libre de este sufrimiento?
        Su respuesta es aceptar que ha venido a cumplir la voluntad del Padre, a salvar a los hombres aunque eso suponga perder la vida.  Y  lo expresa diciendo: Padre, glorifica tu nombre.
        2.- Para que lo entiendan quienes le escuchan, se compara a Sí mismo al grano de trigo: Si no cae en tierra y deja de tener vida, no produce fruto abundante. Así Jesús: Su entrega total hasta la muerte, produce los frutos abundantes de la salvación, de la Resurrección.
        Y dirigiéndose a la gente les advierte que así debe ser su vida.
        Quien no quiera entregarse con generosidad gastando su vida en  las buenas obras y haciendo el bien a los demás, tiene una actitud egoísta y cómoda. Sólo piensa en sí mismo, en su bienestar, en sus intereses. Se aísla de los demás y no quiere saber nada de las preocupaciones y los sufrimientos de quienes le rodean. Y su vida termina siendo una vida vacía, triste, y sin sentido.
        En cambio, quien quiere ser servidor de todos como Jesús, entrega y regala su vida sin pedir nada a cambio, haciendo buenas obras y preocupándose del bien de los demás, aunque eso suponga ir perdiéndola poco a poco, regalando su tiempo, su trabajo, su salud, quizá también su dinero… Pero la va llenando del Amor de Dios y da frutos abundantes de bondad, amor, misericordia. Si vida está llena de alegría, tiene sentido, y con sus obras va construyendo el Reino de Dios y anunciando el Evangelio.
        3.- Terminando nuestro camino por el desierto de la Cuaresma podemos hacer un pequeño examen de conciencia y preguntarnos
* Si hemos aprovechado este tiempo de gracia para ir purificándonos, fortaleciendo nuestra fe, transfigurándonos, mejorando… Y no hemos puesto escusas para hacer lo que debíamos hacer.
* Si nos hemos acercado más a Dios, si nos vamos pareciendo más a El, si hemos ido resucitando y preparándonos para vivir la Pascua con la alegría de que Jesús nos hace hombres nuevos porque participamos de su resurrección.
        En esta última semana pensemos cómo podemos entregarnos un poco más a los demás y propongámonos hacer, al menos, una obra buena cada día.

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