DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 18 de Septiembre de 2016
REFLEXIÓN
1.- Las lecturas de hoy son tan claras y contundentes que no necesitan mucha ayuda para la reflexión. Por eso sólo voy a destacar algunas de sus afirmaciones y hacer un pequeño comentario.
El profeta Amós vivó unos ochocientos años antes de Jesús y sus palabras parece que están escritas para el mundo de hoy:
“Escuchad los que exprimís al pobre y despojáis al miserable de lo poco que tiene.
Escuchad los que disminuís el peso y aumentáis el precio, los que hacéis trampas y estafáis para ganar más. Los que pagáis salarios míseros al pobre.
Dios no olvidará jamás vuestras acciones”
Estas acciones no las hacen sólo los poderosos y los muy ricos. La hacen también personas con un salario bastante digno, que hacen trabajar de 7 de la mañana a 8 de la tarde y pagan a tres euros la hora.
O piden cuidar a una persona de 9 de la noche a 9 de la mañana a un poco más de 4 euros la hora.
¿Alguien de vosotros aceptaría un trabajo por ese salario? Pues eso ocurre en nuestro barrio y en nuestra parroquia.
No olvidemos que Jesús también nos dice hoy: “No podéis servir a la vez a Dios y al dinero porque uno de los dos será más importante”
2.- S. Pablo le dice a Timoteo:
“Te ruego, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarías y súplicas por todos los hombres del mundo, también por los reyes y por los gobernantes, para que podamos llevar una vida digna, apacible y en paz, porque eso es lo que quiere el Señor”
Una súplica que también nos la hace hoy a nosotros.
Recemos constantemente por todos los hombres, por todos los que gobiernan el mundo, por nuestros gobernantes, por la Iglesia, para que en todos los rincones de la tierra haya paz, justicia, y todos podamos vivir con dignidad.
Os dejo un momento de silencio para pensar y rezar.

