DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 22 de Julio de 018
REFLEXIÓN
1.- Las palabras de Jeremías iban destinadas a las autoridades que tenían responsabilidad de Gobierno en Israel tanto en lo religioso como en lo político y social.
Por eso debemos sentirnos interpelados en primer lugar todos los que en la Iglesia tenemos la responsabilidad de ser pastores del rebaño, de la parcela de la Gran Familia de los Hijos de Dios, que el Señor nos ha confiado.
Todos, y yo mismo, hemos de sentirnos, y me siento urgido a preguntarnos y a preguntarme:
+ ¿Qué clase de pastor soy?
+ ¿Cuido de las ovejas que me han sido confiadas? ¿Las mantengo unidas? ¿Se han dispersado? ¿Me preocupo de ellas?
Y es importante hacer este examen de conciencia, esta revisión, porque Dios nos pedirá cuentas de nuestras acciones y del bien o el mal que hemos podido hacer con la manera y la responsabilidad con que hemos cumplido su encargo y ejercido nuestra autoridad.
2.- En la palabra PASTORES están incluidos quienes tienen responsabilidades de gobierno.
También a ellos pedirá cuentas el Señor por sus buenas y malas acciones. Preguntará si las tareas de gobierno las han llevado a cabo con espíritu de servicio y pensando en el bien de todos, o más bien se han dejado llevar por el egoísmo, la codicia, las ambiciones personales, provocando así situaciones injustas, hambre, pobreza, división, violencia… Todo ello por un abuso de poder.
Cuando se deja de ejercer la autoridad con espíritu de servicio, se seca el corazón, uno mismo se cree dios con poder absoluto sobre todo y sobre todos, con derecho a decidir sobre la vida y el futuro de los demás, obligando al silencio a quienes, como Jeremías, levantan la voz en nombre de Dios denunciando todo tipo de corrupción y de abuso porque aplasta al débil y es contrario al querer de Dios.
Basta ver o leer cualquier medio de información para escuchar los gritos, a lo mejor silenciosos, de los que no tienen voz, y cómo con toda clase de violencia se intenta silenciar a quienes levantan la voz en nombre de Dios y en nombre de los que son sometidos y aplastados.
3.- En nuestro mundo hay demasiados dioses que siembran muerte y destrucción. Pensemos un poco: Venezuela, Nicaragua, Guatemala, República Centro Africana, Sudan, El Chad, Siria, Líbano, Jerusalén….
Hay demasiados silencios cómplices que no hacen nada por evitarlo. Quienes tenemos voz, sobre todo si somos cristianos, no podemos quedar callados.
REFLEXIONEMOS EN SILENCIO
+Preguntémonos qué clase de pastores somos. Si nos preocupamos responsablemente de los demás. Y si nuestras acciones siembran el bien o siembran el mal.
+ Construyamos la paz en nuestro entorno. Eduquemos para la paz. Recemos por la paz.

