CUARTO DOMINGO DE PASCUA CICLO C
Domingo 12 de Mayo de 2019
REFLEXIÓN
1.- El pueblo de Jesús era un pueblo de pastores y agricultores, por eso Él utiliza imágenes de ese entorno en sus parábolas para que entendieran más fácilmente sus enseñanzas.
En esta ocasión Jesús quiere presentarse identificándose con la imagen del pastor Bueno:
++Conoce a cada oveja por su nombre y se preocupa por cada una de ellas.
++Las ovejas conocen su voz y cuando las llama le escuchan y le reconocen.
++Al oír su voz acuden, y una vez reunidas, le siguen por el camino que va marcando.
++Está siempre pendiente de sus ovejas y ninguna se perderá ni nadie las arrebatará de su mano.
2.- Así es Jesús para nosotros.
++Nos conoce a cada uno por nuestro nombre, como vivimos, como somos, cuales son las circunstancias de nuestra vida, y se preocupa de cada uno como si fuéramos únicos.
++Nos llama, pero quizá no siempre escuchamos su voz.
Estamos rodeados de tantas voces, de tantos ruidos y ajetreos, vivimos con tanta prisa y tenemos tantas cosas en que pensar, que nos resulta difícil escuchar y reconocer su voz.
Necesitamos afinar nuestros oídos para poder reconocer su voz. Una voz que nos habla cuando leemos o escuchamos su Palabra, cuando prestamos atención a nuestra conciencia, cuando en cualquier momento de nuestra vida nos preguntamos qué haría Jesús si estuviera en nuestro lugar y encontramos en Él la luz y el apoyo que necesitamos para hacer las cosas bien.
++Jesús espera que escuchemos su voz y que le sigamos. Que nuestra vida transcurra por las sendas que nos va indicando. Desea también que no nos perdamos, que nos mantengamos unidos, apretados, como hacen las ovejas, para ayudarnos los unos a los otros, para que nadie se pierda, para apoyar al que está cansado y animar al que se desorienta.
3.- Jesús está tan pendiente de nosotros para que nadie nos arrebate de su mano, nadie se pierda.
Aunque nos despistemos, nos alejemos, nos perdamos o nos parezca que hemos dejado al Señor en un rincón, Él no se aleja de nosotros. No nos pierde de vista, no nos suelta de la mano, espera la ocasión para atraernos de nuevo, tenernos junto a Él y reunirnos de nuevo en su rebaño.
Esta afirmación de Jesús debe ser para nosotros un motivo de alegría, de ánimo y esperanza. Siempre es momento de escuchar y seguir al Señor, siempre es momento de recuperar la alegría del reencuentro con Él y con los demás.
Hemos de apartar de nosotros la duda o el miedo de volver al Señor porque siempre nos perdona, siempre nos escucha y siempre nos ayuda, porque su amor no tiene límites.
PENSEMOS UN MOMENTO
++Que podemos hacer para escuchar con atención al Señor y seguir el camino que nos indica.
++Pensemos también de qué manera podemos estar más unidos a su rebaño, a la parroquia, y ayudarnos los unos a los otros.

