PADRE NUESTRO

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 14 de Julio de 2016
REFLEXIÓN
         Los discípulos fueron testigos de cómo Jesús se retiraba con frecuencia a un lugar solitario y silencioso para rezar durante largo tiempo. Por eso en una ocasión le pidieron que les enseñara a orar y Él le enseñó el Padre Nuestro.
         Es una oración que nosotros repetimos montones de veces, pero quizá lo hacemos de un modo rutinario sin fijarnos en lo que decimos. Sin embargo, en esa oración está contenido todo lo que nosotros podemos decir, pedir y agradecer al Señor.
*Cuando decimos PADRE NUESTRO estamos reconociendo no sólo que Dios es nuestro Padre, sino también que todos somos hermanos; que para Dios todos somos iguales y por tanto hemos de esforzarnos en vivir unidos en el amor como una gran familia con todo lo que significa de respeto, cercanía, ayuda mutua…
         Que queremos alabarle, bendecirle y darle gracias por todo lo que recibimos de Él y cuidar que nadie profane su nombre.
*Cuando le pedimos que VENGA SU REINO, estamos pidiendo que nuestro mundo sea un mundo de amor, de libertad, de justicia, de respeto a la dignidad de cada persona. Un mundo de paz.
         Que no exista la violencia, que se respete la vida de todo lo creado, desde el hombre hasta lo más pequeño de la naturaleza, para que entre todo y entre todos haya una armonía total como Dios deseaba cuando lo creó.
*Deseamos profundamente que se haga su voluntad, que aceptamos su voluntad sea la que sea porque el Señor sólo quiere que seamos felices y como un Padre Bueno nos da todo lo que necesitamos para nuestra salvación, para nuestro bien y para la salvación y el bien de los demás.
         Que seamos humildes y no pretendamos saber más que Él ni mandar más que Él. Que le dejemos ser Dios. Y nos lo dice así: “Si vosotros, que sois malos, sólo dais coas buenas a vuestros hijos, ¿cómo os dará cosas malas vuestro Padre del Cielo?
         Quiere que confiemos y que nos fiemos de Él.
*Le pedimos perdón por nuestras ofensas porque sabemos que hacemos cosas mal, pero nos acercamos a Él con confianza porque su Amor Misericordioso es infinito.
         Y si Dios nos perdona ¿Quiénes somos nosotros para no perdonar a los que nos ofenden?
*Reconocemos que somos débiles, que nos es muy fácil caer y por eso le pedimos ayuda para superar la tentación; le pedimos que nos libre de todo peligro y de todo pecado y que sea Él nuestra fortaleza y nuestro apoyo.
         2.- Recemos el Padre nuestro. Recemos con frecuencia y con insistencia porque aunque Dios sí sabe lo que necesitamos, nosotros necesitamos recordar que hemos de confiar en Él.
         Recemos. Recemos continuamente. Dios es un Padre Bueno que siempre se deja ganar el corazón si rezamos con confianza y con amor.

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