OBSTÁCULOS

DOMINGO II DE ADVIENTO CICLO C
Domingo 6 de Diciembre de 2015
REFLEXIÓN
         1.-Este domingo  las lecturas tienen como protagonista a Juan el Bautista. Al igual que entonces nos dice también a nosotros: “Convertíos, arrepentíos de vuestros pecados. Preparad el camino al Señor”
         Cada año necesitamos oír la voz de Juan  porque nos cuesta preparar el camino para que el Señor nazca en nuestro corazón y entre en nuestras vidas. Ponemos demasiados obstáculos y barreras; marcamos demasiado la distancia entre Dios y  nuestra vida.
*Ponemos la barrera del orgullo y la autosuficiencia  creyendo que no necesitamos de Dios o que no queremos que Él tenga nada que ver en nuestra vida porque todo lo podemos resolver por nosotros mismos.
*Endurecemos  nuestro corazón y nos hacemos insensibles a las necesidades y sufrimientos de los demás.
*Levantamos muros para que nadie nos saque de nuestra comodidad y bienestar.
*La pereza nos mantiene quietos, sin ponernos en camino para encontrarnos con el Señor, poniendo escusas para rezar y no venir a celebrar la Eucaristía; para no hacer ningún esfuerzo para mejorar.
*Estamos convencidos de que todo  lo hacemos bien, no tenemos que arrepentirnos de nada, no hemos de pedir perdón a nadie ni siquiera a Dios y no hemos de cambiar  nada.
Con frecuencia rodeamos nuestra vida de zanjas y barrancos que no sabemos o no queremos rellenar:
*El desánimo ante los fracasos.
*La falta de ilusión porque las cosas no salen como deseamos.
*La falta de esperanza que nos hace pensar que no vale la pena hacer nada ni esforzarnos porque todo sigue igual y nada se va a solucionar.
*La falta de confianza en el Señor que viene a salvarnos, a levantarnos, a cambiar nuestro corazón.
         2.- Arrepentirnos, perdonar y pedir perdón, abrir las puertas del corazón para que entre el Señor, nos cambie y nos transforme desde lo más hondo de nosotros…
         Pero para llegar al verdadero arrepentimiento hemos de preguntarnos:
¿Quiero que mi vida cambie?
¿Qué muros y barreras tengo que derribar?
¿Qué barrancos y fosos he de rellenar?
         Que el Señor nos ayude a preparar el camino para que nazca en nuestro corazón y así vivamos la verdadera alegría de la Navidad.
 

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