FIESTA DE LA SANTISIMA TRINIDAD
Domingo 27 de Mayo de 2018
REFLEXIÓN
1.- ¿Qué imagen tengo de Dios? ¿Quién es Dios para mí? Si cada uno respondiéramos en voz alta nos daríamos cuenta de que tenemos distintas imágenes de Dios.
** Podemos hablar de Dios como un ser sabio y poderoso, creador de todas las cosas, que se preocupa de guardar el orden de todo lo creado.
Ante Él nos sentimos pequeños, nos sobrecoge su grandeza y sobre Él nos planteamos muchas preguntas para las que no tenemos respuesta.
**Podemos hablar de un Dios que es un juez exigente, que está pendiente de todo lo que hacemos, dispuesto a premiar y castigar nuestros actos.
Con nuestro comportamiento queremos tenerlo contento, ganar méritos para que nos premie porque nos lo merecemos. Cuando en nuestra vida nos suceden situaciones que nos hacen sufrir, nos enfadamos y nos preguntamos: ¿Qué hecho yo para merecer esto? ¿Qué mal he hecho? Y con frecuencia le hacemos culpable de todos nuestros males.
**Creemos en un Dios con el que podemos negociar. Le hacemos promesas, le ofrecemos sacrificios, rezamos novenas… para que a cambio nos conceda lo que le pedimos y nos sentimos decepcionados cuando no lo conseguimos.
2.- Ese no es el Dios de Jesús.
**Jesús nos habla de un Dios que es un Padre bueno, que se preocupa de nosotros porque somos sus hijos, para Él somos importantes y todas nuestras cosas le interesan.
Nos cuida y nos protege como un Padre amoroso, nos coge de la mano para guiarnos por el buen camino, para que no tropecemos. Y cuando caemos nos levanta, nos abraza y nos consuela aunque no nos demos cuenta.
Un Padre que quiere que estemos unidos en el Amor formando una gran familia: la Gran Familia de los Hijos de Dios.
Creemos en un Dios que tiene misericordia de nosotros, se compadece de nosotros, siempre nos perdona y nos da nuevas oportunidades para volver a empezar.
**Se ha hecho uno de nosotros en la persona de Jesús de Nazaret para que escuchemos su voz y le entendamos, para que veamos sus obras y nos convenzamos de lo grande que es su amor, para compartir nuestras alegrías y nuestras tristezas, sufrir como nosotros sufrimos, y así sepamos que nos comprende, que llora con nosotros y también ríe y se alegra con nosotros.
**Un Dios que no nos quiere dejar solos, que nos promete estar a nuestro lado todos los días de nuestra vida, que llena nuestro corazón de su presencia, nos envuelve en su amor, que nos regala su sabiduría y nos da su fortaleza. Que nos regala su Espíritu para que lo sintamos presente.
3.- Nuestra fe en el Dios de Jesús la proclamamos con mucha frecuencia casi sin darnos cuenta porque lo hacemos con rutina: Hemos comenzado la celebración en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Terminamos nuestras oraciones dando gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Se nos bendice, se nos perdonan los pecados, recibimos el Bautismo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…
REFLEXIONEMOS UN MOMENTO:
**¿Este es el Dios en quién creemos? Pidamos al Señor que purifique nuestra

