NAVIDAD

NOCHEBUENA-NAVIDAD CICLO C

24-25 de Diciembre de 2018

REFLEXIÓN

          1.- Recordamos y celebramos con alegría la Buena Noticia anunciada a todos los hombres, de todos los tiempos y de todos los lugares de la tierra: “Nos ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor. Y esta es la señal: Lo encontrareis en un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”

          ¿Quién lo iba a decir? ¿Quién lo podía imaginar? El Dios Salvador es un niño pobre que nace excluido de todos, porque no había sitio para El en la posada.

          Ese es Jesús, el Dios Salvador en quien nosotros creemos. Un Dios que quiere recordarnos que necesita ser acogido con calor y ternura, con alegría y emoción como acogemos a un recién nacido.

Un Dios tan grande que quiere necesitar de nuestro amor, de nuestras caricias, de nuestra atención, de nuestro asombro al contemplarlo tan pequeño, tan frágil, tan débil, que desea que estemos siempre pendientes de Él…  Un Dios que nos mira con toda su capacidad de amar y nos regala su sonrisa porque quiere llenarnos de alegría.

          Sólo un Dios tan grande puede hacerse tan pequeño, para que quedemos absortos contemplando su presencia entre nosotros en los pequeños gestos de Amor que nos regala todos los días.

 

          2.- Jesús nace cada día entre nosotros y quiere que lo encontremos en todos los pequeños y los excluidos de nuestro mundo

++En los niños maltratados, explotados y abandonados.

++En los que no tienen sitio ni ocupan lugar alguno en nuestra sociedad y a veces tampoco en nuestra casa y nuestra vida.

++En los que están tan cerca de nosotros que ni siquiera los vemos ni les prestamos atención.

++Quiere que lo encontremos en el montón de sonrisas y gestos de bondad de tantas personas buenas que las van repartiendo todos los días sin que nos demos cuenta.

         

          3.- Como entonces, Jesús sigue llamando a muchas puertas que no se abren. A las puertas de nuestro corazón, de nuestras familias, de nuestra sociedad, de los que gobiernan los países en guerra y los países pobres.

          Puertas cerradas que no Le dejan entrar y no tienen sitio para el diálogo, el respeto, la justicia, el perdón, la paz.

 

          4.- No dejemos de contemplar a nuestro Dios hecho un bebé, que nos regala su constante sonrisa; que llena nuestro corazón de alegría y nos regala la plenitud de su amor. Y regalemos también nosotros montones de sonrisas, de pequeños gestos de bondad y de ternura para hacerle presente en todas partes, para compartir nuestra alegría, de modo que nuestro deseo de feliz Navidad no sea sólo una palabra bonita.

          Unamos nuestra voz a las voces de todos los hombres para alabar, bendecir y agradecer a Dios tanto Amor y supliquemos la Paz para todos los rincones de la tierra porque su Amor es para todos.

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