MORIBUNDOS

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 28 de Junio de 2015
REFLEXIÓN
         1.- La fe y la confianza de Jairo lo llevan hasta Jesús en el difícil momento de la grave enfermedad de su hija. “Basta que tengas fe”. Es la afirmación de Jesús que le permite seguir confiando.
         El dormitorio es el lugar más íntimo y personal de una casa, y Jairo le deja entrar en su intimidad para que se acerque a su hija mientras Jesús echa fuera  a todos los que se lamentan   y lloran , quizá con lamentos falsos, ante el hecho de la muerte. Y les dice: “No está  muerta; está dormida”.
         Sólo cuando Jesús entra en la intimidad de la casa y se encuentra personalmente con la niña, se produce l milagro.
         ¡Basta que tengas fe! Le había dicho el Señor.
         2.- Nuestra vida está enferma y muchas veces cerca de la muerte. No sólo de muerte física consecuencia de la enfermedad y del paso de los años, sino sobre todo de muerte espiritual.
         La vida de Dios en nosotros se va deteriorando, va enfermando, va  perdiendo vitalidad, se va acercando a la muerte
*Porque no la cuidamos debidamente, no la alimentamos ni la protegemos.
* Porque con el pecado la vamos matando siendo nosotros los responsables.
         En algún momento nos sentimos con falta de vida, lejos de Dios, sin deseos de mejorar, sin saber qué hacer para llenar nuestro vacío y a veces escogemos para llenarlo caminos equivocados que nos llevan a estar más lejos de Dios.
         Andamos desorientados, confusos… y el Señor nos dice como a Jairo: ¡Basta que tengas fe!, que te acerques a mí y me dejes entrar en la intimidad de tu corazón.
         Es un riesgo dejar que el Señor llegue a nuestra intimidad porque tendremos que reconocer que estamos muertos. Pero sólo entonces es posible que el Señor nos diga: No estás muerto; estás dormido, levántate y empieza a caminar.
         Y es un riesgo porque a partir de ese momento no podremos buscar escusas y nuestra vida tendrá que cambiar: Cambiar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras actitudes, nuestro comportamiento, la dirección de nuestro camino.
         Tendremos que cambiar toda nuestra forma de vivir y nuestras prioridades.
         ¿Estamos dispuestos? Pero previamente hemos de reconocer nuestra fe moribunda y nuestra necesidad del Señor.
         3.- Dejemos al Señor entrar en la intimidad de nuestro corazón para que recuperemos su amistad y la alegría de la salvación.

Scroll al inicio