DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B
Domingo 21 de Octubre de 2018
REFLEXIÓN
1.- Una vez más vemos en el comportamiento de los discípulos como no entendían nada de lo que predicaba Jesús. Les hablaba del Reino de Dios y ellos estaban pensando en un Reino al estilo de los hombres, y dejándose llevar por la ambición y el deseo de ser importantes, Santiago y Juan se acercan a Él y le dicen:
Queremos que no concedas lo que te vamos a pedir. Que nosotros dos estemos en el Reino sentados uno a tu derecha y otro a tu izquierda. Y como era de suponer, los demás discípulos se enfadaron por envidia y porque ellos querían lo mismo.
Y Jesús les corrige: No sabéis lo que pedís. Yo no he venido a que me sirvan, sino a servir, a entregar mi vida ayudando a todos los que me necesitan, a enseñar que Dios es un Padre Bueno que ama a todos y quiere el bienestar y la felicidad de todos.
Por eso, si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que hacer lo mismo: estar al servicio de todos manifestando así que Dios es Amor y quiere que todos nos amemos. Haciendo las cosas así conseguiremos que el mundo sea mejor, que haya justicia, amor y paz. Conseguiremos que este mundo sea el Reino de Dios.
2.- Este fin de semana es el DOMUND. La Iglesia nos recuerda siempre, pero de un modo especial este domingo, que todos somos misioneros, todos tenemos la responsabilidad de anunciar el Evangelio, de que conozcan a Jesús y sus enseñanzas, que con nuestras palabras y nuestras obras construyamos el Reino de Dios y todos descubran que Dios es Amor.
Pero hoy recordamos de un modo especial a los misioneros que entregan su vida anunciando el Evangelio en aquellos países que no conocen o conocen poco a Jesús, cumpliendo así su mandato: Anunciar el Evangelio en todos los rincones de la tierra y hacer discípulos de todos los pueblos.
El trabajo de los misioneros es muy duro: están lejos de su país y de su familia, muchas veces son rechazados y perseguidos porque con su palabra y su vida denuncian todo lo que está mal, lo que es injusto y hace sufrir a la gente.
Con frecuencia carecen de lo necesario para vivir con dignidad, y siempre necesitan ayuda material para poder hacer escuelas, hospitales, iglesias, viviendas… que contribuyan a mejorar la vida de las personas que viven en los lugares en los que ellos están, demostrando así, con sus obras, que Dios les ama porque también son hijos suyos.
Sus vidas son para nosotros un ejemplo de lo que hoy quiere Jesús que aprendamos: Un cristiano tiene que estar siempre dispuesto a servir y a ayudar a los demás, aunque le cueste sacrificios y esfuerzo.
3.- Los misioneros necesitan de nuestro apoyo y nuestra ayuda. Necesitan saber que no están solos. Recemos siempre por ellos, especialmente hoy, y apoyemos sus trabajos con nuestra ayuda económica.
Pero sobre todo no olvidemos que nosotros también podemos ser misioneros aquí porque hay mucha gente que necesita conocer más y mejor a Jesús y espera el ejemplo de nuestro comportamiento para acercarse a Él.
PENSEMOS UN MOMENTO
++Qué puedo hacer para ser aquí misionero
++Y cómo puedo estar mejor al servicio de los demás.

