El compromiso de transmitir la fe es una misión hermosa y exigente. Por ello, el pasado domingo 29 de septiembre celebramos una Misa de Envío de los Catequistas, un momento especial en el que encomendamos al Señor la labor evangelizadora de quienes han sido llamados a anunciar el Evangelio.
Siguiendo el ejemplo de Jesús, que envió a sus discípulos de dos en dos para proclamar el Reino de Dios (Lc 10,1-2), nuestros catequistas recibieron la bendición y el envío, renovando así su compromiso de guiar a niños, jóvenes y adultos en el camino de la fe. Durante la celebración, se les recordó que su misión no es solo enseñar, sino también dar testimonio con su vida, siendo luz para aquellos que se acercan a conocer a Cristo.
Como decía San Juan Pablo II: “El catequista es testigo de la fe y custodio de la memoria de Dios; no transmite una doctrina propia, sino la Palabra de Dios.” (Catechesi Tradendae, 1979).
Pedimos al Señor que fortalezca a nuestros catequistas en su vocación, para que, con humildad y alegría, continúen sembrando la semilla del Evangelio en los corazones de quienes se les han confiado.

