FIESTA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR CICLO C
Domingo 2 de Junio de 2019
REFLEXIÓN
1.- Con la Ascensión del Señor a los cielos termina el tiempo en el que recordamos el paso de Jesús por la tierra y todo lo que hizo por nosotros, y comienza ese tiempo en el que los discípulos han de llevar a cabo la misión que les fue encomendada.
Fijándonos en los discípulos podemos darnos cuenta de lo que Jesús espera de nosotros.
2.- Los discípulos quedaron absortos mirando al cielo. Allí estaba el Maestro, el Amigo, el Señor. Mirando al cielo se sentían y se sabían unidos y conectados con Jesús y podían recordar y revivir tantas enseñanzas, tantas experiencias, tantos gestos de amor, tanta intimidad.
Sabían y no querían olvidar que esa era la dirección en que tenían que caminar y la meta de sus vidas: Estar en la casa del Padre para permanecer junto a Jesús tal como les había prometido.
Y así es como hemos de vivir nosotros, mirando al cielo y dejando que nos atraiga con toda su fuerza la intensidad del Amor que el Señor nos tiene, que sus enseñanzas y su vida nos ilumine, que su abrazo haga que nunca estemos solos y sintamos su fortaleza y su apoyo.
Si cuidamos nuestra relación con Él llegará un día en que no podremos dejar de mirarle y de tenerlo como nuestro amor primero.
3.- Como los discípulos también el Ángel nos dice: ¿Qué hacéis mirando al cielo? Hay que volver a Jerusalén, hay que volver a la vida de todos los días. Hay que anunciar la Buena Noticia de que Jesús ha resucitado.
Hemos deponer los pies en el suelo, y en nuestra actividad cotidiana vivir llenos del Amor de Jesús, de su Luz, de su alegría, de su esperanza.
Hemos de transmitir a todos la alegría de su resurrección, de su presencia entre nosotros.
Hemos de trabajar por construir el Reino, un mundo mejor, una sociedad en la que esté siempre presente el Amor, la fraternidad, la justicia, la verdad y la paz.
4.- Jesús conoce muy bien cuáles son nuestras limitaciones y nuestras debilidades y por eso ha una promesa:
“Os enviaré mi Espíritu, os lo enseñará todo, os fortalecerá, os iluminará, y en El tendréis cuanto os hace falta para ser mis testigos.”
Pidamos al Señor la presencia del Espíritu en nuestras vidas.

