ME DEJE SEDUCIR

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 3 de Septiembre de 2017

REFLEXION

         1.- El profeta Jeremías se encuentra en una situación muy difícil y arriesgada. Ha descubierto que Dios le ama  con amor infinito y se ha dejado seducir. Se ha enamorado del Señor y se ha quedado atrapado por ese amor infinito.

         Dios, que confía en él, le encomienda una difícil misión: Hablar a su pueblo denunciando su infidelidad, sus pecados, su alejamiento de Dios… y el castigo que eso conlleva: destrucción, sufrimiento, superioridad de sus enemigos.

         El cumplimento de esa misión le lleva a recibir insultos, persecuciones, desprecios;  es tan duro que decide no hablar más, no decir nada más en nombre de Dios y retirarse. Pero no se puede resistir al cumplimento de su misión y lo hace recordando que Dios le ha dicho: No tengas miedo, Yo estaré siempre contigo.

         2.- Es lo miso que le ocurre a Jesús. Comparte con sus discípulos  sus miedos, su preocupación, su angustia de lo que le espera: tiene que sufrir mucho y ser entregado a la muerte en cruz  a manos, precisamente, de las autoridades religiosas judías.

         Jesús manifestará esa terrible angustia en el Huerto del los Olivos pidiendo al Padre que le libre de tanto sufrimiento, pero como Jeremías, aceptará cumplir su misión haciendo la voluntad del Padre.

         Pedro quiere convencerle de que no lo tiene que consentir, pero Jesús lo rechaza con energía porque piensa como los hombres y no como Dios. Las palabras de Pedro son una tentación para que no cumpla la voluntad del Padre. Pero Jesús quiere ser fiel.

         3.- A nosotros nos puede ocurrir lo mismo. Ser cristianos nos puede acarrear complicaciones y conflictos que vengan de fuera de nosotros: de nuestra familia, el trabajo, los amigos, las personas que nos rodean… porque nuestras palabras y nuestro comportamiento pueden ser una denuncia de la incoherencia, las injusticias, los egoísmos, las ambiciones, las mentiras, los abusos…  que hay en nuestro entorno.

         Pero es mucho más duro cuando tenemos el conflicto dentro de nosotros por nuestro miedo, nuestra cobardía, la tentación de evitar los conflictos a que nos puede llevar se coherentes viviendo y comportándonos de acuerdo a nuestra condición de cristianos. Tenemos la tentación de callar y huir evitando así cualquier sufrimiento por nuestra fidelidad a Jesús.

         A pesar de todo ¿estamos dispuestos a ser fieles al Señor y vivir siempre como cristianos?

         4- Cuando cedemos a la tentación podemos tener la sensación no sólo de que nos apartamos e Dios, sino de que Él se ha alejado de nosotros.

         Jesús nos invita hoy a revisar nuestra vida, replantear nuestro comportamiento y pedirle en nuestra oración que nos mantenga fieles a Él, a la misión que nos ha encomendado y a hacer siempre su voluntad aunque nos cueste.

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