DOMINGO VI DE PASCUA
Domingo 21 de Mayo de 2017
REFLEXION
Aunque las lecturas de hoy nos ofrecen muchas ideas para nuestra reflexión, quiero destacar sólo algunas
1.- “Si me amáis cumpliréis mis mandamientos”
Si Jesús nos preguntara a cada uno si le amamos, con toda seguridad diríamos que sí. Pero si nos preguntara si cumplimos sus mandamientos quizá no sabríamos qué contestar.
+¿Nos sabemos los mandamientos?
+Si no los sabemos ¿Cómo los podemos cumplir?
+Y si no los cumplimos ¿cómo podemos afirmar que amamos a Jesús?
Podemos tener muchas justificaciones y muchas excusas, pero lo cierto es que si no cumplimos los mandamientos no amamos al Señor como El desea ser amado. Nuestro amor es superficial, mediocre, tal vez de conveniencia. O un amor cómodo porque hacemos lo que nos resulta fácil pero lo que nos cuesta lo dejamos olvidado como si no formara parte de lo que debemos hacer.
Po tanto lo primero que hemos de responder a lo que nos plantea el Señor es aprendernos los mandamientos y preocuparnos de conocer bien las enseñanzas de Jesús para ponerlas en práctica y no ser cristianos a medias.
2.-“No os dejaré huérfanos”.
Quedarse huérfanos, solos, abandonados… era la sensación de los discípulos después de la muerte de Jesús. Necesitaban saber que Jesús estaría siempre con ellos.
También nosotros necesitamos recordar muchas veces que no estamos solos, que Jesús está siempre con nosotros, nos acompaña, nos apoya, nos ayuda, nos fortalece… porque nos sentimos con pocas fuerzas, desanimados y solos. Hemos de seguir caminando pero seguros de la compañía y de la ayuda de Jesús.
3.- En la 2ª lectura hemos escuchado como S. Pedro les dice a los cristianos:”Estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a cualquiera que os pida explicaciones, pero con dulzura y respeto”.
Nuestras obras son la mejor y más convincente razón de nuestra fe. Vivimos con alegría, con paz, obramos con generosidad y con amor porque queremos ser como Jesús de modo que todos vean que creer en Jesús nos hace vivir de otra manera y en nuestra vida encuentren la respuesta a sus preguntas.
Debemos por tanto vigilar nuestro comportamiento y nuestro ejemplo porque nuestra vida es el Evangelio que mucha gente leerá, y no podemos desorientar ni defraudar a quienes buscan a Dios con sincero corazón.
Como hace Jesús hemos de proponer una forma de vivir y de dirigirnos a Dios, pero sin imponer y respetando el modo de pensar de cada persona.
En un momento de silencio pensemos qué es lo que más necesitamos mejorar y pidamos al Señor que nos ayude a hacerlo.

