DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 5 de Noviembre de 2017
REFLEXIÓN
1.- Aunque tanto la primera lectura como las Palabras de Jesús están dirigidas especialmente a los sacerdotes y a los doctores de la Ley, podemos darnos cuenta de que también están dirigidas a todos nosotros.
Al releerlas repetidas veces para preparar esta reflexión lo que en verdad me suscitan son muchas preguntas,
**a/ Los sacerdotes, los doctores y los maestros de la Ley son enseñantes, los que explicaban la Palabra de Dios, como cumplir los mandatos de la Ley… como también lo somos: Los sacerdotes, catequistas, padres de familia, profesores, educadores, … por eso, escuchando a Jesús, podemos preguntarnos:
¿Enseñamos lo que debemos o lo que nos parece a nosotros? ¿Exigimos cosas a los demás que nosotros no hacemos y les cargamos con obligaciones que no cumplimos? ¿Nos enfadamos si no nos hacen caso y si critican nuestro comportamiento porque no hacemos lo que debemos?
**b/ Los doctores y maestros de la Ley deseaban y buscaban ser vistos por los demás, ser admirados, ocupar primeros puestos, estar en lugares destacados en los banquetes, en los acontecimientos importantes, incluso en celebraciones y acontecimientos religiosos. Que hablaran bien de ellos por ser devotos, cumplidores de sus obligaciones religiosas y presumiendo de ser buenos.
¿Hacemos nosotros lo mismo? ¿Deseamos ser centro de atención y ser admirados, recibir felicitaciones y elogios, ser envidiados dejándonos llevar de la vanidad y la vanagloria?
Quizá también el Señor nos advierte hoy: Haced lo que dicen, pero no hagáis lo que hacen, porque dicen mucho pero hacen poco. Podemos pensarlo nosotros de otras personas, pero tal vez también lo piensen de nosotros.
**c/ Por último Jesús hace una afirmación rotunda que hemos escuchado muchas veces pero que se nos olvida muy pronto: El más importante entre vosotros sea el que más sirva. Nadie está por encima de nadie porque todos sois hermanos. ¿Somos serviciales y nos preocupamos delos demás? ¿Hacemos las cosas por el bien de los demás o para sentirnos bien con nosotros mismos?
2.- Para responder con verdad y con sinceridad a tantas preguntas que nos plantean estas lecturas, necesitamos SER VALIENTES Y SER HUMILDES, porque no es fácil reconocer la verdad de lo que somos cuando al revisarnos descubrimos muchas cosas que hemos de reconocer y que no nos gustan y que necesitamos pedir ayuda para ponernos en camino y para mejorar.
REFLEXIONEMOS
**Cuál es la situación en que nos encontramos nosotros.
**Pidamos al Señor valentía y humildad para no parecernos a los fariseos.

